Administración pública y sus profesionales
Publicado el 23/01/2023 a las 07:22
Defender al funcionario, que recuerde, jamás ha estado de moda. Aunque casi todo el mundo lo quiera o haya querido ser. Pasa que serlo, no es quien quiere, sino quien puede. Quien consigue superar las pruebas correspondientes o, por sus méritos, se hace acreedor a un contrato. En todo caso, tras haber acreditado tener capacidad para su acceso a las Administraciones Públicas. Y, si pudo no serlo así, ni fue, lo es desde, prácticamente, la llegada de la democracia a nuestro país, y en cuanto sus sucesivos gobiernos consiguieron sustituir el viejo sistema, bastante dedocrático, por uno nuevo - que, sin lugar a dudas, haría posible la llegada a las Administraciones Públicas de multitud de profesionales dotados de de unas cualificaciones a prueba de bomba y decididos a adaptar las mismas a los nuevos tiempos que debían asumirse y, por ello, modernizarse-. No hay otra y, allá, en el conjunto de España, como aquí, en Navarra. Donde, discreta y eficazmente, y honradamente por supuesto han estado y llevan muchos y muchas desde su Administración (sea el ámbito que fuere) trabajando por nuestro bienestar como ciudadanos navarros.Digno es de resaltarse. Y, si algunos y algunas, que de todo habrá siempre en la viña del señor, hubieran merecido o merecieran mejor destino, quiero decir, no haber ejercido jamás como funcionarios o funcionarias, de los más de 2.700.000 trabajadores públicos que hay en España y entre los más de 29.000 de tales empleados que los hay en Navarra, seguro que su inmensa mayoría ha merecido y merece el calificativo de “profesional como un pino” o el de “gran profesional”.
Y, desde luego, tal es mi juicio respecto a quienes desempeñaban esa labor tan acreditada como la de funcionario y funcionaria o trabajador público y trabajadora pública en aquellos Departamentos, como los de Educación y Administración Local, o una Sociedad Pública como CNAI, en los que ejercí responsabilidades como las de Director General. Y, de ahí, de la Dirección General de Administración Local (de la de Universidades y Política Linguística hablaré otro día) permítaseme citar, como un reconocimiento público a su excepcional labor profesional, como ejemplo, y para que no queden sus nombres en el anonimato, porque no sería justo, a quienes formaron (en realidad de la consejera Amelia Salanueva) nuestro equipo de directores y directoras de servicio, y bajo cuya dirección se situaban los demás: José Ignacio Sola (como Secretario General Técnico), Begoña Urrutia, Agustín Belloso, José J. Ramírez de Ganuza, María Iparraguirre, Carlos Adin y Andrés Sola (NIlSA), junto a Gemma Santamaría, Reyes y Elena. ¡Un excepcional equipo! Para que luego se digan, pues, sandeces sobre el funcionariado, en general y sobre el de Navarra.
Pedro Pegenaute Garde, exdirector general del Gobierno de Navarra