Reflexiones y cabreos

Emilia García de Miguel

Publicado el 17/08/2022 a las 08:11

Hay días que nada más poner el pie en el suelo, se te avinagra el primer café de la mañana que te tomas mientras le echas un vistazo a la prensa, oyes la radio, o enchufas la tele, porque dicen que, “una sociedad bien informada, es una sociedad más segura”. Puede que tengan razón, pero también muchas veces más enfadada.

Hace tiempo que llevo pensando que al ciudadano de a pie nos han convertido en un rebaño de ovejas, pastoreado por las grandes multinacionales, eléctricas, gasísticas, farmacéuticas, banca, sin olvidar que, en primerísima línea, esta el imperio de las tecnológicas que aprovechando la pandemia no ha hecho más que crecer. El rebaño (osea nosotros) está pastoreado por todas ellas, llevándonos a pacer donde más les interesa, impulsando a consumir los mejores pastos a aquella población que les genera mayor ganancia para sus negocios. Ya sé que no descubro nada nuevo, pero es que no nos queda ni siquiera el consuelo de que nos manden al “rincón de pensar”, porque nosotros no debemos pensar, ya lo harán los algoritmos que para eso están.

El imperio de las tecnológicas estadounidenses se agranda. No hay duda de su dominio, y la pandemia no ha hecho más que robustecer su preeminencia. Los datos de cierre de 2021 consolidan su liderazgo absoluto respecto a otras grandes compañías. Con la irrupción del Covid, el poder de las grandes multinacionales ha ido a más. El valor conjunto de las diez primeras empresas del mundo a cierre de 2021 es de 13,35 billones de euros, lo que supone un aumento del 11,6% respecto a 2020. Esa cifra supera en más de 10 veces el PIB de España (1,28 billones a cierre de 2020) siendo las tres empresas con mayor valor bursátil del mundo tecnológico, Apple, Microsoft y Alphabet (Google).

Luego están los gobiernos, que igual sea el autonómico de turno o el central, nos informan según les convenga, y si hay que mentir, se miente, ya rectificaremos cuando el viento role o cuando haya pasado la tormenta. Eso sí, cobrando magros “salarios” sin hablar de las cesantías y otras prebendas.

Pues señores, en mi opinión, los políticos deberían cobrar un salario más modesto y cuando acabaran la legislatura si los objetivos que prometieron en sus campañas se han cumplido, darles una buena paga, y luego a la cola del paro como todo hijo de vecino ¿Qué es eso de colocarlos en consejerías o altos cargos de grandes empresas tanto públicas como privadas?

Imaginen cuántas personas podrían comer con semejantes barbaridades de dinero que se dilapida, ahora que dicen que sobra mucha gente en el mundo, pero no se engañen, cuando dicen “sobran” se refieren a personas ya mayores que no aportan el volumen de consumo requerido, mientras siguen siendo el mayor gasto para los estados, pensiones, sanidad y tecnología; pero aún de éstas personas sacan tajada: la banca con fondos buitre compra residencias para la“tercera edad” pero ya es más difícil pedirles que faciliten el acceso a sus propias cuentas, pensiones o pagos, sin tener que utilizar la tecnología. Empieza también a rechinarnos que, mientras algunos hacemos todo lo posible por reciclar cada cosa en su lugar, consumir el menor plástico posible, reutilizar todo lo que se pueda, otros, se permitan viajar en aviones particulares (y no me refiero sólo al presidente) o con séquitos de mil personas a congresos o reuniones. Ignoran totalmente su obligación de contribuir al medio ambiente como personas y como dirigentes que deben dar ejemplo. Y no hablemos de necesitar servicios sanitarios o administrativos, que después de dar uno por uno los números de tu documentación te tienen al teléfono escuchando la música de turno hasta que se te duerme la mano y salga una voz que te diga: “lo sentimos no hay hora para hoy” o “todas nuestras operadoras están ocupadas, vuelva a llamar pasados unos minutos” Les importa un rábano nuestro tiempo, no cotiza en bolsa. Estoy de acuerdo en que el mundo debe avanzar, pero no a cualquier precio. Debemos hacerlo sin dejar a las generaciones que preceden atrás, sin voz o sin poder de decisión; pero créanme, el día en que la oveja que va a la cabeza del rebaño, se revuelva, harta de ir siempre en la misma dirección, armará una buena.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora