Morir en Sanfermines

Mertxe, Miguel, Iñaki Ros Morencos

Publicado el 16/07/2022 a las 08:17

Probablemente morir nunca viene bien. No le viene bien ni al muerto ni a los familiares, amigos ni allegados. El año tiene 365 días, pero hay fechas señaladas en las que morir es especialmente difícil.

No hablamos de que la muerte coincida con el cumpleaños de la tía, el viaje de finde curso del niño o el examen de selectividad o el banquete de bodas de su prima. La verdadera faena es que es que a alguien se le ocurra morirse en medio del puente foral, en Navidad o, sobre todo, en Sanfermines.

Morir corneado por un Miura en la Monumental de Pamplona puede ser un honor para cualquier torero y para uno de esos atletas anónimos, que se la juegan cada mañana en su vertiginosa carrera hacia la gloria, morir tampoco debería suponer sino escalar a los altares, a la casi divinidad, ensalzados por los medios de comunicación como los nuevos héroes de la guerra de Troya. Aunque para sus familias siempre sea una tragedia que nunca olvidarán.

No vamos a hablar de este tipo de muertos, no vamos a divagar más. Nuestro hermano murió el día 8. Después de 7 años de sufrimiento y dolor, en pocas horas se nos fue. Como tenía una enfermedad cerebral degenerativa, nos pidieron donar su cerebro a la ciencia para su estudio cuando se produjese la defunción.

No fue una decisión fácil. Cuando se produjo la muerte lo comunicamos tal y como estaba previamente acordado.

Además de morir en Sanfermines nuestro hermano murió demasiado temprano. Murió a eso de las 7,30 horas, poco antes del encierro de ese día. No había nadie. Cuando al final, alguien se puso al teléfono nos dijo que, por el protocolo covid, había que haberle hecho una PCR 7 días antes… Claro. Tenía que haber avisado que se iba a morir con suficiente antelación. Por lo que nos explicaron, parece ser que se están perdiendo muchas donaciones que podrían servir para investigar y salvar vidas por este “protocolo”.

Lógicamente, renunciamos y seguimos adelante. Los hornos crematorios tampoco funcionan en San Fermín al 100%. Te mueres el 8 de julio, bien tempranito, pero como son Sanfermines, no te pueden incinerar hasta más de dos días después. La incineración se programó para el domingo día 10 de julio a las 11.00 horas. El cortejo salió del tanatorio un cuarto de hora antes, pero cuando llegamos nos encontramos con el aparcamiento del cementerio lleno, colapsado por vehículos que venían a disfrutar de las fiestas y habían encontrado un buen sitio, bastante céntrico y cómodo para aparcar gratis. Mientras las comitivas que llegábamos a enterrar o incinerar a nuestros muertos buscábamos sitio para aparcar, los extraños remojaban sus pies hinchados por la fiesta en palanganas de agua fría, freían salchichas para almorzar o pasaban la resaca o hacían el amor dentro de sus furgonetas.

Sabemos que nadie elige cuando nacer ni cuando morir. En San Fermín la vida y la muerte se entremezclan en una macabra danza que hace de estas fiestas algo único y singular. Cuando la muerte te sorprende en San Fermín el ruido de las txarangas apaga el sonido de las campanas que tocan a muerto.

Mertxe, Miguel, Iñaki Ros Morencos

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora