En recuerdo a Miguel Ángel Blanco
Publicado el 12/07/2022 a las 07:30
No son buenos tiempos para la memoria. Al menos para la memoria de ciertos acontecimientosque han ocurrido en las últimas décadas en España. Existe una frase hecha que dice que la historia la escriben los vencedores. Bien, yo diría que es inexacta, o más bien, se ha quedado anticuada, teniendo en cuenta la velocidad con la que salen nuevas noticias y la facilidad con la que se olvidan las antiguas. La historia la escribe el relato. Sí, el relato, esa palabra que en los últimos años se ha puesto de moda y ha cogido tanta fuerza.
Afortunadamente para todos, o al menos para la inmensa mayoría de los navarros, ETA fue derrotada hace una década. El esfuerzo que durante años protagonizaron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado dio sus frutos y los terroristas tuvieron que deponer las armas y enfrentarse a la justicia. Sin embargo, todavía queda una última batalla que librar, la batalla del relato, de la memoria. La batalla contra la justificación de la violencia y el olvido de las víctimas, los indiscutibles héroes de esta historia.
Si hablamos de la lucha contra ETA existe un antes y un después. El momento en el que comenzó el principio del fin de los terroristas fue el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Miguel Ángel era un concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Ermua. Un joven de 29 años que llevaba una vida normal. Tenía trabajo, amigos y disfrutaba de sus hobbies, en este caso la música, como cualquier otra persona. Una vida tranquila, que en 1995 decidió “complicarse” dando la cara y defendiendo la democracia y la libertad desde las instituciones. El desenlace de aquel acto lleno de valentía lo conocemos. Miguel Ángel fue asesinado el 13 de julio de 1997 por pensar diferente, por defender sus ideas y por enfrentarse al terror de los asesinos con el único arma que usa un verdadero demócrata, la palabra. Este año se cumple el 25 aniversario de su asesinato y hay un dato que me llama poderosamente la atención. En torno al 70% de los jóvenes españoles (15-30 años) no saben quién fue Miguel Ángel Blanco. No han escuchado su historia, no han comprendido lo que significó su asesinato para la sociedad vasca y española y, por desgracia, no reconocerán el sacrificio que hizo por todos nosotros. La estadística en Navarra es peor todavía. Solo el 0,5% de los alumnos navarros de la ESO (11-16 años) conocen quién fue Miguel Ángel Blanco. Un dato revelador que debería hacernos reflexionar a todos.
Como decía al principio, la historia la escribe el relato, que como todos sabemos condiciona la percepción que obtiene la gente. Bien, pues sin duda Miguel Ángel es el ejemplo perfecto de que estamos perdiendo el relato frente aquellos que aplauden o justifican su asesinato. Desde los partidos políticos y las instituciones debemos esforzarnos más por honrar la memoria de las víctimas. El diagnóstico es claro, pongamos una solución, creo que le damos al asunto la importancia y la gravedad que tiene, pero no terminamos de acertar con la receta. No nos podemos permitir que se olvide la violencia, que se desprecie a las víctimas, porque el blanqueamiento de los terroristas y el desconocimiento de lo que ocurrió, darán alas a los radicales para volver a practicar el abuso y la violencia. Solo hay que ver lo que ocurrió el pasado 7 de julio en la calle Curia. La memoria de las víctimas no solo les dignifica, también nos protege de que los violentos, con brazo político en el Parlamento, vuelvan a cometer deleznables agresiones e intimidaciones.
Por ello es vital que los jóvenes demos un paso adelante, porque de nuestra memoria dependerá cómo serán vistas ETA y sus víctimas en los siguientes 50 años. Nosotros, los que nacimos en la década de los noventa y principios del siglo actual, tenemos que mentalizarnos de la importancia de nuestro cometido y defender la realidad histórica de relatos tergiversados que tienen como único objetivo blanquear lo inblanqueable y justificar lo injustificable.
Carlos Jiménez Ruiz Presidente de NNGG Navarra