Más que una guerra


Julen Sesma Redondo

Publicado el 01/03/2022 a las 07:25

En los últimos meses hemos visto cómo la tensión internacional invadía nuestro día a día. A causa de las constantes noticias de amenazas y provocaciones, siguen presentes pero parece que olvidamos los elevados costes económicos que tienen para todos los ciudadanos vivir y llevar a cabo acciones tan vitales como comprar, repostar o encender la calefacción en días de frío.

Ojalá se hubiese quedado todo en tensiones y amenazas, pero no. Sí, estamos en guerra o deberíamos estarlo. No estarlo implicaría que estamos dejando a un país soberano como Ucrania abandonado. La excusa es que Ucrania no es de la OTAN, pero eso es un mal chiste. Ucrania no es de la OTAN porque Rusia ha amenazado para que no lo sea, ahora Rusia invade Ucrania y no podemos apoyar su soberanía porque no es de la OTAN. Es decir: Rusia ataca un país que no tiene aliados porque Rusia no ha querido que los tenga.

En la vida cotidiana procuramos enseñar a los niños y niñas a defender la justicia y luchar contra la injusticia, a acabar con las desigualdades, a pelear por sus derechos y libertades, y plantar cara a los abusones. Instamos a que en los centros educativos acaben con el acoso escolar, a los gobiernos que se posicionen contra los abusos institucionales y acaben con posibles abusos de poder… ¿se dan cuenta? Peleamos día a día en toda Europa y Occidente por proteger y defender los derechos humanos en todos sus ámbitos… excepto ahora.

Ahora la comunidad internacional lejos de dar ejemplo en un momento fundamental se echa a un lado dejando al “abusón del cole” aplastar a su víctima. Rusia actúa como el matón del insti contra una debilitada Ucrania y el resto de compañeros de instituto (toda la comunidad internacional), observa convirtiéndose así en cómplices de la intolerable agresión a los derechos que supone la invasión rusa, que está asesinando gente. Claro que defendemos el no a la guerra, pero despertad: ya estamos en guerra. La lección debería ser que todos unidos hagan frente al abusón intentando provocar las menores muertes posibles. Qué sentido tendrían las democracias europeas si a un país que está siendo masacrado solo le damos palabras de ánimo en vez de apoyo real con la excusa de que “no es compañero de clase (no es miembro de la OTAN)”. Da igual si Ucrania es de la OTAN o no, si es de la UE o no: es un país soberano que es infinitamente inferior a la macropotencia que lo invade.

Si no somos capaces de apoyarla no aprenderemos nada, seremos incoherentes con nosotros mismos, atacaremos de frente los principios que fundaron la Unión Europea y se demostrará que tanto la OTAN como la Unión Europea no sirven para proteger la libertad, la democracia y los derechos humanos. Las sanciones y las margaritas bienintencionadas no están frenando ni las balas ni las bombas, por tanto no están impidiendo los asesinatos. Esto no solo va de guerra o de no guerra, esto va de defender la libertad y nuestros valores. Por muy difícil que pueda ser.

Julen Sesma Redondo

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