Agradecimiento tras la pérdida

Miguel Zurbano Crespo y María de Orella Azparren

Publicado el 15/02/2022 a las 07:33

El pasado martes 8 de febrero, en la visita rutinaria de la semana 16 de embarazo, tanto matrona tras mucho empeño como ginecóloga vieron que el bebé no tenía latido. Enseguida me aconsejaron llamar a alguien para que me acompañara. En cuanto llegó mi marido, nos explicaron lo sucedido y nos informaron de lo que teníamos que hacer. Nos derivaron a Urgencias de Maternidad en el Hospital. Allí ingresamos, hasta que el jueves 10 de febrero nació nuestro hijo Ángel fallecido. En todo momento el personal sanitario del CAM, de Urgencias y de la 2º Planta de Maternidad del Hospital Virgen del Camino nos atendieron con mucha profesionalidad, pero sobre todo con mucho cariño y delicadeza. Nos acompañaron en el dolor no solo físico. Nos fueron ayudando a dar pasos con mucha paciencia, a pesar de que mi cuerpo no parecía entender lo que estaba pasando y no se ponía en funcionamiento. En todo momento intentaron que me encontrara bien físicamente, que se realizaran los pasos necesarios para que mi cuerpo se pudiera recuperar lo mejor posible. Emocionalmente estuvieron atentos para que pudiéramos asumir lo sucedido y nos sintiéramos acompañados en el dolor. También espiritualmente, en cuanto lo solicitamos, llamaron al capellán y nos dieron todas las facilidades. Finalmente, pudimos ver y despedirnos de nuestro hijo, llevarnos un recuerdo suyo. Todas las maniobras, intervenciones fueron con mucho tacto y cariño. Por todo lo vivido, quisiéramos agradecer a todo el personal sanitario su increíble trabajo y esfuerzo, su entrega y servicio. A riesgo de dejarnos a alguien, queremos agradecer especialmente a los doctores Carlos Larrañaga, Ana Pérez, Irina Krasteva, a las matronas Itxaso, Alba, Bea, Daniel y a todo el personal sanitario, limpieza, auxiliares... que nos atendieron, haciéndonos sentir en casa en medio de una situación difícil y dolorosa. Por último, acabando con los agradecimientos, sin los que no podríamos haber pasado por esta brecha, con paz, consuelo y confianza es la incondicional ayuda de nuestra familia y amigos. La logística y cuidado de nuestros otros cuatro hijos, y las oraciones de tantas amigos y personas cercanas que estuvieron rezando para que todo saliera bien y pudiéramos tener paz y confianza en que nuestro Ángel está en el cielo. Un gracias de corazón.

Miguel Zurbano Crespo y María de Orella Azparren

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