La Atención Primaria navarra, a la deriva
Publicado el 12/01/2022 a las 07:33
El barco sigue a la deriva. Como patrón de la pequeña embarcación de mi consulta de atención primaria rural intento mantener a flote el bote, pero me es muy difícil, cuesta tanto trabajo que se hace inmanejable.
Ya han pasado las fiestas navideñas, se reanuda el curso escolar, empieza el año laboral, pero yo sigo viendo el mismo caos del 2021. Llevamos muchos meses de lucha, de esfuerzo, de estudiar y aprender rápido, pero esto lejos de acabar, sigue. Hemos llegado, la población y los sanitarios, a un punto donde nadie sabe cómo actuar y los que deberían darnos las instrucciones precisas siguen mirando para otro lado dando su perfil, el perfil de la inacción, la ignorancia y la desidia.
Como ejemplos, hasta 5 cambios de protocolo de actuación para pacientes Covid en un solo día, ya estamos acostumbrados a nuevas órdenes diarias pero... Además de escasez de personal médico y de enfermería. Algún centro ha tenido que racionar los test de antígenos porque escaseaban. Los teléfonos siguen colapsados, trabajar de administrativo está siendo profesión de riesgo por la agresividad a la que se les somete. ¿Cómo puede ser que en el 2022 todavía tengamos sin solucionar un problema meramente tecnológico y de personal administrativo?
Presión asistencial inasumible, compañeros de baja a los que además debemos de cubrir y una población desatendida. Hoy mismo he tenido que asistir un ictus que han tenido que avisarme por medio de teléfonos personales de otros compañeros porque mi centralita estaba colapsada de llamadas y yo ocupado al teléfono resolviendo problemas de aislados por Covid (indicaciones, medicación, consejos, bajas laborales, pasaporte covid, contactos, …). ¡Increíble!
¡Basta ya! Estamos haciendo las cosas mal porque se nos obliga a hacerlas mal, nuestros dirigentes siguen dando palos de ciego y hacen que nosotros, la tropa de a pie, cometamos muchos errores. ¿Hasta cuándo vamos a mantener esta situación de desatención? Estamos dejando las patologías crónicas y la prevención de la población navarra, lo que llevará en unos meses o pocos años a enfermos sin diagnósticos precoces de cáncer, diabetes, hipertensión, osteoporosis, etc, a padecer estas enfermedades. ¿Se pedirá entonces responsabilidad a nuestros gobernantes o a los sanitarios?
Covid-19, estamos haciendo las cosas mal porque en esta sexta ola hay muchos casos, nos sobrepasan y no tenemos ayuda. No hacemos seguimiento de enfermos que se pueden descompensar y algunos lo hacen, estamos haciendo test de antígenos que fallan constantemente con falsos negativos y metemos a enfermos en el hospital solo con ese test y luego dan PCR positiva. Damos altas epidemiológicas en domicilio de pacientes Covid sin confirmar y no sabemos si contagiarán a otros o no porque no hacemos ya PCR. Es cierto que Omicron es menos patogénica que las anteriores, creo que sobre todo gracias a la vacunación, pero seguimos todavía en pandemia y no sabemos lo que está por venir. Lo que no puedo hacer deontológicamente como médico es no tratar una enfermedad con todas las medidas y tratamientos de que dispongo. Es como si a una apendicitis le negamos una analítica y una eco diagnóstica porque con la clínica ya nos parece suficiente y si los síntomas empeoran pues ya nos avisará -si puede claro porque el teléfono está muy ocupado-.
Mi deseo para este año sería que pueda cuidar a mis pacientes de la mejor forma posible porque así el día de mañana tendré menos enfermos desatendidos y mi conciencia más tranquila. Como rezaba el juramento hipocrático, entre otras cosas, “velar ante todo por la salud y el bienestar de mis pacientes”.
Sebastian Recaj Ibañez, doctor