¡Gracias, pantano de Yesa!
Publicado el 15/12/2021 a las 07:36
La escasa reserva de agua que se apreciaba un día se tornó en, pocas horas, en abundante a la par que pacífico embalsamiento pregonero de fertilidades sin par. Resulta grato recordar la decisión y la valentía de las personas cuya labor no fue siempre comprendida por quienes habitan en los arrabales del sentido común. Aquellas personas conducían camiones, otras atendían hormigoneras o perfilaban los planos y repasaban los cálculos que tranquilizarían a los habitantes de localidades de río abajo. Cada uno a su tarea: ingenieros y peones y etc. Bastaba confiar en el buen hacer profesional de todos. En el empeño por mejorar las condiciones de vida de los de entonces y de los de ahora. La presa sigue en su puesto. Y sonríe. Y contemplando el volumen de agua se imagina las cosechas y la sed desaparecida y la limpieza. Y se ensancha su sonrisa.