Cierre de camino improcedente en la Chantrea
Publicado el 13/11/2021 a las 08:35
Ya llevamos un año con los preparativos de base para esas quinientas y pico viviendas que se van a construir próximamente en la Chantrea. De siempre hemos salido del barrio hacia el paseo del río por una pista central, donde todo el mundo sabe se colocaban las barracas. Esta opción se quebró, así como otro camino que partía de la calle Zúñiga. Como es lo normal, lo tenemos que aguantar. Junto a la iglesia de Santiago, nos facilitaron un paso con salida a la casa de las conchas pero para la mayoría de los chantreanos supone un gran rodeo por calles, y lo interesante es salir cuanto antes a las zonas sin tráfico. La opción que tomaron estos señores de la obra de cerrar la salida desde el colegio de Jesuitinas, por el paso de Ferrería al inicio del paseo, fue un total desatino, al no tener un mínimo de conciencia hacia los ciudadanos.
Para su conocimiento, les apunto que por este camino salíamos el 90% de los caminantes. Así es que por el acto de estos señores que dirigen la obra, los mayores (yo cuento con 88 años) casi que podemos despedirnos de nuestro apreciado paseo junto al río. Ellos tienen sus permisos y sus derechos para efectuar estas obras, pero como he citado anteriormente, no se han preocupado en absoluto por los derechos de los ciudadanos. Por todo ello y con gran indignación, vemos el desesperante, salvaje e inhumano cierre del camino que tanto nos han visto recorrer los empleados. Que pregunten...
¿Han escuchado alguna vez eso de amarás al prójimo como a ti mismo? Si escuchasen y atendiesen mínimamente posiblemente hoy podríamos hacer uso de este camino que con su injusto cierre han hecho tantísimo daño a un gran número de chantreanos. Y, total, que era sencillo. Primero porque su uso, a mi entender y al de un gran número de afectados más, nada tiene que ver ni obstaculiza en absoluto el discurrir de la obra. El citado camino a lo largo de un campo perteneciente a Burlada está totalmente alejado del núcleo de ella y con el gran número de vallas de las que disponen, qué fácil hubiera sido colocar un vallado a lo largo de ese paupérrimo tramo (viendo la magnitud de la obra) y habrían quedado como ángeles. Su obra resguardada y los ciudadanos con el camino libre (que nunca debió cerrarse) para sus andanzas por el paseo del río.
Están a tiempo y sería lo más justo para todos a la vista del largo tiempo de duración de la obra, desarrollar esta sencilla y añorada solución. El barrio les quedaría muy agradecido. Y quedarían bien con su prójimo.
José Javier Zubieta Barcos