El valor de las tizas
Publicado el 18/10/2021 a las 07:55
Necesitamos a los mejores. La sociedad siempre ha necesitado de la Educación pero más en estos tiempos tan complicados tras el covid-19 con sus secuelas sanitarias, emocionales y económicas, ya lo dijo Mandela: “ La educación es el arma más eficaz que puedes usar para cambiar el mundo”
Los necesitamos para educar a los hombres y mujeres del futuro, a esos ciudadanos que queremos solidarios, pacíficos y ecologistas, que sepan respetar (a los ancianos, a sus parejas y a los diferentes), a esos políticos (¡que ahora están en la escuela!) honrados y entregados, a esos científicos que mejoren nuestra salud y la de nuestro planeta. Solo el que tiene la labor de educar sabe lo difícil que es y por eso es esencial que entre todos, familias, Escuelas Infantiles, Centros de Primaria, Institutos, Centros de Formación Profesional y Universidades consigamos un sistema educativo que forme a todos, fomente el talento y atienda las dificultades, motive la curiosidad por aprender y reduzca las desigualdades. ¡Casi nada!
En la receta para conseguirlo hay un ingrediente que no puede faltar que son sus profesores. Un buen profesor se gesta en un buen sistema educativo, que le ayude a formarse, le exija y le reconozca económicamente, en una sociedad que le apoye, le valore y le pida lo que debe (ni más sin menos) siempre partiendo de un profesional con vocación y responsabilidad. Porque todos no son iguales, porque hay buenos, malos, regulares y… extraordinarios, cuando encontramos uno bueno, ¡tenemos que mimarlo! Todos: el sistema educativo, la dirección del centro y las familias para que también lo haga el alumno. Porque un buen profesor es una joya, porque un buen profesor puede cambiar el futuro de sus alumnos y un montón de ellos, el futuro de nuestra sociedad, por eso hay que recuperar su prestigio.
Queremos profesores que tengan vocación, que disfruten dando clase, que sientan pasión por su asignatura y la contagien, que se pongan en el lugar de sus alumnos y consigan que aprendan sin limitarse a demostrar sus conocimientos, que busquen nuevas formas de dar la clase, más amenas e interesantes, que los alumnos difíciles supongan un reto para ellos y se empeñen en que aprendan, que los traten como personas y no solo como estudiantes, que caer en su clase sea una suerte para sus alumnos
La realidad es que ya los tenemos, tenemos buenísimos profesores que se merecen que se les reconozca. Por eso animamos a hacerlo a través del concurso “Gracias, profe”. Es de justicia… (https://graciasprofe.aula2.com).
Olga Ibiricu