El botellón la causa raíz


Santiago Pangua Cerrillo

Publicado el 18/10/2021 a las 07:54

Sin lugar a dudas son muchos los riesgos y las consecuencias negativas que se derivan de los botellones para la seguridad y la salud de nuestros jóvenes. Las acciones que pueden tomarse para mitigar los daños que se derivan de los botellones, así como las medidas para tratar de reducirlos, son medidas paliativas, que pueden ser más o menos efectivas, más caras o más baratas de implantar, pero ninguna de ellas ni todas juntas evitarán el problema.

Vivimos en una sociedad que evoca principios buenos para no aplicarlos o simplemente para hacer lo contrario. Hablamos de la sociedad del “bienestar” y deberíamos hablar de la sociedad del consumo superfluo y compulsivo. Consumir es necesario para vivir, pero no todos los consumos son buenos ni positivos para la salud física y mental de las personas.

Una sociedad que pone en el centro al “ídolo del dinero” tan idolatrado por quien lo posee y tan ansiado por los carecen de él, es incapaz de crear de formar general productos y servicios buenos y necesarios para consumirlos racionalmente. Podemos creer que somos libres por nuestra capacidad de decidir, pero el modelo consumista nos hace cada día más esclavos y dependientes, hasta el punto de hipotecarnos tensionado nuestro futuro. El consumismo y la visión materialista nos impiden disfrutar de lo gratuito, como observar la belleza de la naturaleza, mantener las relaciones familiares y sociales, contemplar el arte, vivir la cultura popular o simplemente desarrollar nuestra capacidad de pensar como seres humanos.

Encontramos así la causa raíz “el olvido de los jóvenes”, que lleva a muchos al botellón, ya que ellos no aprenden de lo que se les dice, aprenden de lo que observan. Una sociedad consumista, que nos les protege, la causa mayor de muerte entre los jóvenes son los accidentes. Una sociedad que no les cuida en su infancia, puede ver a cualquier hora miseria, violencia y barbaridades o mejor se les ofrece en forma de videojuegos. Una sociedad que les incita a competir; concursos, campeonatos, medallas y condecoraciones. Pero lo más cruel y lo nunca visto hasta la fecha, es una sociedad que les impide trabajar y no los prepara adecuadamente para el mercado de trabajo.

Santiago Pangua Cerrillo

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