¿El problema en Educación?

Olga Ibiricu

Publicado el 04/10/2021 a las 07:56

El Ministerio de Educación quiere reducir los contenidos y muchos suspiran aliviados: “¡Ya vale de tanto aprendizaje memorístico de tiempos de Napoleón!”. Soy la primera que sufro cuando veo que mis alumnos estudian de forma mecánica, ineficaz y con poca comprensión contenidos que para algunos son imprescindibles como medida de la calidad del sistema. Sabemos que eso no es calidad porque muchas veces los aprenden para olvidarlos, y otras ni siquiera los aprenden y la necesidad de cumplir con el programa impide a los profesores hacer bien su labor. ¿Es la solución simplemente reducir esos contenidos? Además han anunciado que quieren fusionar asignaturas en un proceso complejo que traería de cabeza a muchos centros escolares. Antes de meterse en semejante berenjenal, ¿por qué no usamos un poco el sentido común y la experiencia de los buenos profesores que tenemos y revisamos cada asignatura?

Personalmente, creo que el problema no es tanto si son muchos o pocos los conocimientos sino, en primer lugar, ¿cómo se aprenden? Si se abusa de la memoria repetitiva a corto plazo y sin profundidad, ese aprendizaje no sirve para nada. Pero hay soluciones, ¡ se les puede enseñar a estudiar de otra manera!

¿Para qué se aprenden? Es decir, cuáles son los objetivos educativos y para eso hace falta un planteamiento global de qué queremos hacer con la Educación. En su último libro “Humanizar la Educación”, César Bona pregunta a las familias qué modelo de Escuela quieren y los padres piden una Escuela más humana. Por supuesto que la Escuela tiene que ser humana pero también tenemos que decidir ¿Para qué queremos la Escuela? ¿Qué aprendizajes deben llevarse “puestos” cuando terminen su escolarización? Lo vemos muy claro en Lengua o Idiomas: Si decidimos que aprendan gramática que sea un aprendizaje significativo que les ayude a expresarse mejor por escrito, hablar en público con fluidez y tener una buena comprensión lectora, que es para lo que se imparte esa asignatura, esos son sus objetivos y hay que conseguirlos. Quizás si los alumnos los alcanzaran, aprenderían todos esos conceptos de Lengua con mucha más facilidad, más aplicación práctica y dedicando menos tiempo que ahora. En tercer lugar, si están bien planificados. Hay que revisar las programaciones de la Educación Secundaria con visión global porque hay demasiados aspectos a mejorar, como por ejemplo temas que se repiten en todos los cursos (tiempos verbales de inglés, funciones de Lenguaje...desde 1ºESO hasta 2º Bachiller sin que muchos los dominen) y otros que ni aparecen. En 1º de Bachiller en Economía se dan temas exactos que los que van a dar en 2º, (supongo que para asegurar la Selectividad…). En Filosofía de 1º ven temas para los que necesitan la base que cogerán en 2º... Si seguimos pensando que el problema son los contenidos es que estamos enfocando mal el asunto porque la Educación no trata de contenidos sino de objetivos y con reducirlos, si no planteamos para qué les sirve a los alumnos saber determinados contenidos, son como “pollo sin cabeza” que corre mucho y no sabe a dónde va. Si seguimos a Aristóteles, el hombre es acción, así que la pregunta sería ¿Qué tienen que saber hacer los estudiantes cuando acaben su formación y no simplemente qué tienen que saber. Los contenidos tienen que servir para alcanzar los objetivos, y no ser un fin en sí mismos. No los preparamos para un concurso de televisión sino para que sean competentes. Pero ese objetivo tan ambicioso hay que concretarlo y programarlo para que no se quede en buenas palabras y no sigamos quejándonos de cómo terminan muchos escolares el Bachiller.

No estoy descubriendo América, los mejores pedagogos (Dewey, Giner de los Ríos...) han insistido en esto y todos los docentes que están en un centro educativo hacen su programación didáctica con los objetivos de aprendizaje. La teoría la sabemos muy bien pero lo difícil es llevarlo a la práctica y conseguir que esos objetivos se cumplan, es decir, la Educación cumpla su función.

Soy más optimista en los cursos iniciales donde estamos viendo cambios profundos con el alumno como protagonista de un aprendizaje por descubrimiento. La Educación tiene más medios y más profesionales formados que nunca. Ojalá sigan con ese proceso y lo extiendan a la ESO y el Bachiller donde, ahora mismo, hay asignaturas que no están consiguiendo sus objetivos. Hay muchos excelentes profesores cambiando todo esto en sus clases, a pesar de las dificultades, porque es más fácil programar, impartir y evaluar contenidos que trabajar los procedimientos necesarios para alcanzar los objetivos pero necesitan el respaldo y las herramientas de las autoridades educativas para enfocar bien la Educación. Ojalá en el Ministerio se decidan a revisar los objetivos, se centren en lo que de verdad queremos que aprendan los estudiantes y, en función de eso, diseñen itinerarios de aprendizaje eficaces con los contenidos necesarios y los aprendan de forma significativa contribuyendo a su formación real, la que se llevarán “puesta” cuando salgan al mundo exterior.

Olga Ibiricu, directora de Aula 2

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