La Cruz en Mélida
Publicado el 17/09/2021 a las 08:24
Pero, nuestra Cruz, ya lo creo que sí, en positivo, como propia. Como un signo referencial de nuestra particular Ermita ‘La Cruz’ anexa al cementerio y sobre todo para los melideses de mi generación y las anteriores, recordatoria de la fecha en la que celebrábamos nuestras fiestas grandes. Con lanzamiento del cohete el pasado día 13 a las doce, como está mandado (mandado sí, pero, ¿sabe alguien por qué a las doce los cohetes con los que comenzamos en la mayoría de nuestros pueblos y Pamplona con ellos nuestras fiestas?). Y celebración el 14, precisamente el día de La Cruz, del día grande de esas fiestas grandes, en el que tocaba honrar con fervor y devoción a la Santa Cruz, mediante una Misa Solemne (tiempos aquellos de don Ricardo Lorente y don Ramon Goñi, sucesivos párrocos, años jóvenes a su vez de los después jóvenes sacerdotes Javier Garde y Emilio Pérez), previa oportuna Procesión “paliada”, por aquello de que el celebrante de turno se situaba bajo el Palio. Días trece y catorce, (entrada de vaquillas sueltas por el barranco incluida) y jolgorio a raudales de la mayoría de los melideses, a los que solían seguir tres días de fiestas más, con vaquillas (encierros y capeas) durante gran parte del día y bailes públicos en la plaza, y otros solo para mayores en la Sociedad y en el Bar de Esteban; el de la Sociedad, en su flamante aunque estuviera un tanto destartalado edificio de 1922, hoy remozado y adaptado y hasta con ascensores, y, en el bar de Esteban, en un local acondicionado ad hoc con preciosa terraza exterior. Por ello, en la plaza, al aire libre, tal como mandaban los cánones, normalmente, junto a algunas parejas de mayores (padres o hermanos vigilantes), sólo los mocetes y mocetas bailando al son que tocaba la magnífica banda municipal dirigida por don Javier Zoco, hasta eso de las doce. Y en los bailes cerrados únicamente los mayores, fuera de nuestra vista y nuestra lengua, mordaz y capaz de bulear todo. Así que, quienes lo hablaban y comentaban todo, cuanto más lejos, mejor, lejos de poder ver y comentar, si lo había, que no podían ser tantos y tan fuertes, el arrumaco de turno. Entrañables fiestas, al fin, aquellas de ‘La Cruz’ para los melideses, y, desde su recuperación, hace ya unos años, entrañables hoy. No celebradas el 20 por el azote pandémico del Covid 19, pero que, en este 21, no volverá a pasar, algo bonito se terciará. Procesión y misa en nuestra ermita De la Cruz, nuestra joya protogótica del XIII, habrá seguro, la toma de vermús también y, respetando las normas, seguro se tercia alguna que otra comida de cuadrilla. Una, por lo menos, sí. La de Javier y Luci, José y Angelines, Miguel Ángel y Rafaela, Javier y Espe y... Qué más hubiéramos querido Fernanda y yo que poder disfrutar la misma con ellos, con parte de nuestra cuadrilla. Y, con ellos, celebrar un día tan grande y recordado por los melideses como el de ‘La Cruz’.