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La Atención Primaria de Navarra, a la deriva

  • Sebastián Recaj Ibáñez
Publicado el 14/09/2021 a las 07:33
Cuando en una empresa los trabajadores están descontentos y los clientes desatendidos el ambiente se enrarece de tal forma que el equipo directivo de esa empresa, si son competentes, se ponen a trabajar para solucionar los problemas y corregir esa situación antes de que explote.
Esto sucede en la sanidad navarra, en otra hora puntera en España, donde hay problemas ya diagnosticados que sus responsables o no saben, o no quieren, o no pueden resolver ellos mismos. La postura de mirar para otro lado evitando tomar decisiones o desviar la atención en la propaganda del marketing institucional hacen que la medicina de a pie de calle, la del médico de familia, la del ambulatorio del pueblo esté tocada con rejón de muerte.
Por un lado, el descontento de los trabajadores ante, en primer lugar, la falta de médicos. Mala política de contratación y OPE tardía. Nos ganan por la mano las comunidades limítrofes. Ausencia de profesionales que es suplida con el esfuerzo de los que están, duplicando o triplicando su trabajo. En segundo lugar, la escasez de enfermería, ya no se cubre la ausencia de enfermería al 100% y se hace trabajar más horas a las contratadas de las que a priori se les adjudican y ante la ausencia de médicos, como solución, más enfermeras que les hacen asumir labores de medicina.
Además, administrativos maltratados por la carga de trabajo, la presión asistencial y la falta de protocolos de actuación claros y concisos. Cambios de agenda constantes, valoración de la demanda de forma arbitraria. ¿Para cuándo una formación en técnico sanitario? Mucho hay que cambiar lo actual para que por fin consigan ese reconocimiento y formación.
Y, por último, la falta de material. Ha hecho falta una pandemia para conseguir equipos EPI, más teléfonos para poder hacer llamadas, pijamas de trabajo como en los hospitales, vehículos para atender urgencias. Pero aún siguen faltando medios tecnológicos para la atención en domicilio, más dotación de ambulancias para que lleguen en una isócrona de actuación aceptable a una urgencia. Mas ecógrafos, bisturís eléctricos, espirómetros, ECG portátiles, dermatoscopios, etc… Todo ello para atender de forma más rápida y eficaz a la población sin tener que ir al hospital.
Por otro lado, la población descontenta debido a la escasa atención presencial y demora asistencial, evidentemente ligado a los puntos anteriores. (Tapar 4 cabezas con 3 sombreros hace que a alguno le pegue el sol más de lo normal). Asimismo, el bloqueo en el acceso telefónico al centro de salud. Hasta para los propios profesionales es difícil hablar con sus compañeros, así que un ciudadano…Un solo administrativo para dos líneas de teléfono y una fila presencial del centro.
En tercer punto, la ausencia de un seguimiento por un médico de forma continuada, unas veces lo ve uno, otros días otro y otros días ninguno, como ha pasado en localidades del área de Tudela. Diabéticos, EPOC, Dislipemias, Atención domiciliaria del crónico, Cardiópatas y un largo etcétera de patologías crónicas sin seguimiento. Sin olvidar Pediatría, pues eso más de lo mismo.
Algunos, ante esta situación catastrófica, hemos dimitido como responsables de nuestro centro de salud al chocar todos los días con el muro de la inacción y tirar balones fuera por parte de la administración. Muchos tenemos ideas para mejorar y las hemos expuesto en los foros adecuados, pero con escaso éxito. Hay algunos directivos que están más preocupados en su futuro a corto plazo que en su actividad presente, olvidando que deben de trabajar para dar soluciones, no para sobrevivir en un sillón. Hasta es posible que ellos nos pidan responsabilidades de las situaciones deficientes denunciadas de falta de asistencia sanitaria adecuada que han ocurrido, ocurren y ocurrirán en atención primaria, a aquellos que lo hemos dado todo durante la pandemia para sacar adelante el trabajo a pie de calle, no desde despachos, sino cara a cara con nuestros pacientes.
La atención primaria, a mi modo de ver, está a la deriva, sin rumbo, sin proyecto de futuro ni de presente. Necesitamos un cambio urgente para recuperar la dignidad perdida y ser lo que nunca debió de perderse, la Atención Primaria de la Comunidad Foral de Navarra.
Sebastián Recaj Ibáñez, médico A.P. Centro de Salud de Valtierra-Cadreita.
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