Ayuntamientos, la película no va de marcianos

Juan de los Ángeles Cirauqui

Publicado el 10/09/2021 a las 08:19

De los creadores de “Cómo destrozar árboles centenarios junto al río Ega o El delirio de la sinrazón” llega “Multón por dar de comer a los animales y vista gorda al botellón”. Hablo de Estella-Lizarra. En la legislatura anterior asistimos a la tala indiscriminada de árboles de gran valor medioambiental, sanitario e histórico porque “ahogaban a especies autóctonas”. Paseo de Los Llanos. Hoy el recorrido podría llamarse “Paseo a la victoria de la sinrazón”: los tocones dan muestra para cualquiera con un mínimo de conocimiento natural.

Después de 200 años, no parecía que los plataneros fueran muy alóctonos, pero venía bien el pseudo-argumento con claro marchamo (o más concretamente, lacra) de nacionalismo de boina para cargarse magníficos ejemplares que dan oxígeno a cambio de absorber dióxido de carbono: la ecuación que trae de cabeza al mundo desarrollado y por la que vamos a tener que migrar al coche eléctrico, por ejemplo. No pasa nada, en un despliegue de soberbia bilduriana la garrulería esgrime su defensa ejemplar y ultraortodoxa en la lucha por la naturaleza (siempre que sea Euskolabel, ojo, y ellos así lo decidan), pero tala el árbol magnífico y oxigenador que ha estado siempre ahí. Las alcaldías de EH Bildu son ejemplarizantes en esto: Asirón resultó epítome del triste asunto en Pamplona, con sus adláteres en jardinería anti-ciudadana y anti-conservacionista (¿confundirán el término con “conservador” y de ahí la fiebre histérica para talar árboles sanísimos?).

Ahora reforman la ordenanza municipal estellesa para multar a quienes dan de comer a patos y palomas. Suele ser la gente mayor, mujeres especialmente. No veo que se repare en la perspectiva de género en esto: la ayuda a los animales está copada de género femenino, de mujeres que ayudan como saben y pueden. Basta hacer un rastreo por quienes llevan todas y cada una de las asociaciones de rescate y adopción de animales en Navarra. Es decir, un colectivo mucho más fácil para multar que los y las jovencitos y jovencitas de los botellones, por ser también menos agresivo, vandálico y malencarado. Se multa donde menos bronca social habrá: menos complicaciones para las autoridades del orden, de la legislación y de la recaudación, y una buena lavadita de manos de un Ayuntamiento que lleva la marca de la casa en cuestiones relativas a civismo y gestión de la naturaleza urbana (existe, señores y señoras, mientras no nos la carguemos: son los árboles, los parterres, los jardines, la hierba, los pájaros, los insectos...; que parece que solo es medio ambiente la Selva de Irati).

Ahora que ya hemos rehogado las ciudades en porquería (botellonistas y adultos, porque las colillas por todas partes no son de esta generación y llegan a las alcantarillas igual), hemos reventado árboles por doquier y vamos a matar moscas a cañonazos con las multas por dar de comer a los animales, ¿vamos a ser capaces de algo constructivo? ¿Como defender los árboles sanos en lugar de cercenarlos? ¿Como ayudar a las adopciones animales? ¿Como multar más a los participantes en los botellones que a las personas que dan de comer a patos y palomas? 600 euros de multa en botellón (¿cuántas se han puesto?), reducidos a 300 por pronto pago, y 750 euros por echar pan a las aves (¿cuántas se pondrán? Este tipo de gente no se revuelve como los jovencitos violentos; así que bastantes más).

Finalmente, señor Maya. Las raíces de los grandes árboles levantan aceras. Hagamos parterres alrededor de los mismos fomentando la jardinería urbana y el drenaje sostenible. No se hagan más barrabasadas al estilo Asirón y su jardinero jefe. Menos botellón, más árboles y menos ayuntamientos obtusos, por favor. La lucha contra el cambio climático lo agradecerá, aunque para la ignorancia evidente de algunos parezca cosa marciana.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora