Educar
Publicado el 06/09/2021 a las 08:04
¿Qué es lo que confiere a una mujer y a un hombre el poder para enseñar a otro ser humano? ¿Dónde está la fuente de autoridad? Los buenos maestros hacen escuelas excelentes. Lo dijo Albert Einstein (1879-1955): “ Solo los buenos docentes, aquellos que renunciando a las medidas coercitivas logran que la única fuente del respeto del alumno hacia el profesor sean las cualidades humanas e intelectuales de éste”.
He comprobado la opinión de Manuel Bartolomé Cossío (1857-1935) : “Dadme un buen maestro y él improvisará el local de la escuela si falta, él inventará el material de enseñanza, él hará que la asistencia sea perfecta”.
Para el filósofo Julián Marías (1904-2005) el buen maestro debe “saber, para poder transmitir conocimientos lo que conlleva que hay que estar siempre estudiando; saber enseñar, lo que los griegos llamaban didaskein y nosotros didáctica, que significa enseñar, instruir y explicar, utilizando métodos de aprendizaje; y querer enseñar , es decir, dejarse la vida en ello. En esta línea se han expresado escritores y poetas a lo largo de la historia: William Buttler (1865-1939), W.B. Yeats (1865-1939), Plutarco (50-120) o Aristófanes (257-180 a. C.): “Enseñar no es llenar el vaso , sino encender el fuego”.
Miguel de Unamuno (1864-1936) publicó esta reflexión sobre la enseñanza: “¿Reforma, revolución en la enseñanza? Donde había que hacerla es en las cabezas de los que enseñan, o por lo menos en las de los que han de enseñar. Soy de los muchos que creen que cualquier plan es bueno, todo depende de quien lo aplique. No hace falta pedir al ministro que varíe el plan de estudios, mediante la Gaceta , mientras los que hayan de explicar las asignaturas nuevas o renovadas no varíen el plan de su espíritu o no sean otros. La variación será peor que nula, pretexto de vagancia”.
Sigue vigente, a mi parecer, la máxima de Michel de Montaigne (1533-1592)): “ Formar cabezas bien hechas , mejor que cabezas llenas”. El poeta latino Ovidio (43 a.C- 17 d.C.) nos recuerda que no hay mayor maravilla que ser buen maestro.