El dichoso problema

Daniel Bidaurreta Olza

Publicado el 13/07/2021 a las 08:43

Todos sabemos, sin necesidad de ser médicos, que en la mayoría de los casos un cáncer es probablemente curable si se le empieza a tratar en cuanto aparece, pero que después, conforme pasa el tiempo, se va complicando más y más hasta que al final se vuelve irresoluble.

Y la actual situación con Cataluña, no nos engañemos, es como la de un cáncer avanzado, cuya solución se presenta cada vez más complicada como consecuencia de muchos componentes y errores, entre los que podemos contar las intransigencias de unos y otros, la cerrazón, la testosterona sustituyendo a la sustancia gris, el discurrir con las tripas y no con la cabeza, y también la incapacidad de la derecha española para afrontar el problema, el “tancredismo “. Recordemos cuando Artur Mas se presentaba en la Moncloa una y otra vez y se tenía que ir siempre de vacío, en unos tiempos en los que el independentismo sólo representaba como máximo al 20 por ciento de la intención de voto de los catalanes, mientras que ahora alcanza el 50 o más (que llegará al 60 o al 70 sin que pase demasiado tiempo si se abandona el problema a su inercia, como ha sido la norma que se ha seguido hasta ahora. Y entonces sí que no habrá solución).

Estando así las cosas, salta a escena Pedro Sánchez indultando a los presos del procés. ¿Se trata del recurso desesperado de un aventurero de la política carente de escrúpulos, que ha trepado hasta la Presidencia del Gobierno de España, dispuesto a pagar favores, y a lo que sea, para seguir durmiendo dos años más en la Moncloa? ¿O más bien hay que pensar en una iniciativa audaz e imaginativa capaz de desatascar de una vez el eterno problema? El que esto escribe, simple ciudadano de a pie, carece desgraciadamente de dotes proféticas. ¿Es posible llegar a un acuerdo con quienes pretenden separarse de España a toda costa?

Seguramente sí, o por lo menos hay que intentarlo aunque termine en fracaso. Acaso los independentistas, que no son tontos, se terminen dando cuenta, con la mitad de catalanes que nos les apoyan, de lo problemático o ilusorio de su propósito…, al menos de momento, y se avengan a una solución intermedia que resultará igualmente insatisfactoria para todos, pero a la que necesariamente se tendrá que llegar porque así no se puede seguir toda la vida.

Y con la que, por supuesto, no quedará resuelto el problema aunque sí por algún tiempo más o menos prolongado hasta que renazca de nuevo. Que ya lo dijo Ortega hace más de 90 años: el problema catalán es irresoluble, de modo que lo mejor que se puede hacer es acostumbrarse a convivir con él. Así que paciencia y vayan tomando asiento, señoras y señores. Acostúmbrense , que la cosa va para largo.

Daniel Bidaurreta Olza

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