La enfermedad silenciosa

Judith Tristancho Navarro|

Actualizado el 14/05/2021 a las 08:35

Está presente, aunque no la veamos, y cuando lo hacemos ya es demasiado tarde. Mi abuela padece Alzheimer, hace años que ya no nos reconoce, ha perdido la noción del tiempo y de su entorno. Cuando la visito no se da cuenta de mi presencia, le hablo mientras le acaricio la mano, la abrazo, pero su mirada está ausente. Me duele verla así, es como si su memoria se hubiera detenido en el tiempo y las «piezas del puzle» no encajaran. Tiene días de lucidez en los que puedes llegar a verla sonreír, hablando de recuerdos de su infancia y juventud. Entonces deseas que todos los días sean así. Esta enfermedad es silenciosa pero muy dura para quienes tenemos un ser querido que la sufre, sentimientos de impotencia y tristeza son los que siento. Solo me queda la esperanza de pensar que en esos momentos de lucidez, mi abuela sepa cuánto la queremos y le dé luz a esos días en la oscuridad. Te quiero, abuela.

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