La musa tinerfeña y su amanuense (II)

Ángel Sáez García|

Actualizado el 30/04/2021 a las 08:12

(Sigue.) Tras comprobar que Ángel era un zumbón redomado, de marca mayor, sin sentido del ridículo y desvergonzado, Iris se decantó por el tudelano (aunque, considerando su naturaleza, origen o procedencia y jugando con la descomposición de dicho gentilicio, tu-del-ano, no las tenía todas consigo y no descartaba la posibilidad de que este pudiera salirle rana/sapo y llegara a mandarla algún día a tomar por donde la espalda pierde su casto nombre, o sea, el culo, con perdón, o viceversa). El amor que mutuamente se profesan y el humor del que ambos hacen gala son dos de los ingredientes fundamentales de la sangre que circula por sus arterias. Si el amor facilita la comprensión o el entendimiento recíproco, el humor ayuda a perdonar las respectivas flaquezas ajenas. El binomio amor/humor ha propiciado que la relación entre ambos, musa/amanuense, sea más robusta, que es, junto a un buen busto femenino, lo que a mí más me gusta. Emilio González, “Metomentodo”. Ángel Sáez García angelsaez.otramotro@gmail.com

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