De nuevo aquí nos tienes

Ignacio Janín|

Publicado el 13/04/2021 a las 08:53

Hubo a principios del siglo pasado en Pamplona una numerosa familia que solía asistir a misa en bloque y al completo. Se la conocía por “Venid y vamos todos”. Cuando, tras una larga ausencia, reapareció en la iglesia, se la rebautizó como “De nuevo aquí nos tienes”.

En julio de 2019, hace más de año y medio, denunciaba yo en estas páginas el bodrio de letreritos que, con la aparente intención de ilustrar al curioso paseante sobre los árboles allí plantados, se habían colocado en varios parques de Pamplona. Destacaba yo lo insustancial de su información y la falta de rigor de sus textos, que, dirigidos a un público, infantil a veces, a veces no -aunque siempre, eso sí, en cuatro idiomas- resultaban ñoños y parecían redactados a golpe de ocurrencia y sin pauta alguna, como hecho todo bajo criterios parecidos a los que debieron de presidir la restauración del San Jorge de Estella. Por todo lo cual, rogaba hacer retirar alguno de ellos. La instalación se enmarcaba en el Plan Estratégico de Turismo 2017-2019 y había costado 5.764,44 euros.

En enero del año pasado, y tras agradecer la retirada completa de los carteles, decía yo que más valía haber perdido el dinero que haberlo gastado y tener encima que soportarlos.

Ahora los han repuesto. Corregido algún error y sustituidos los soportes (antes eran atriles y ahora son una chapa doblada), siguen siendo el mismo bodrio, con los mismos textos, los mismos idiomas, los mismos despropósitos y la misma ñoñería. Como no se ha aprovechado ni la parte gráfica, la replantación habrá costado otro tanto, ya que, frente al eventual ahorro en redacción de textos y traducciones, el coste se habrá disparado ahora con el desguace y transporte de la chatarra. Total que han costado el doble y encima tenemos que aguantarlos.

La primera instalación fue cosa del cuatripartito. Y como resulta inverosímil -por su absoluta desproporción- que, por corregir el nombre científico de tres secuoyas y una palmera, se hubiese organizado tal movida incurriendo en semejante dispendio, hay que pensar que la administración actual tendría razones de peso para decidirse a retirar la instalación completa. Y entonces hay que preguntarse por qué de repente esas razones han desaparecido y se han impuesto otras tan importantes como para llevar las cosas, aun tratándose de un asunto de tan relativa poca monta y de tan cuestionable resultado, al extremo de que se haya ordenado su reconstrucción y reinstalación. Ante tanto empeño por una cosa tan baladí, cabe pensar que se trate del pago de viejas deudas partidarias o incluso que pudiera tratarse de una mera cuestión de cabezonería personal.

En cualquier caso, si no tenemos otro remedio que tener que soportar la visión de los cartelitos, ya lo haremos, pero, por favor, que alguien haga quitar inmediatamente el que, en la Media Luna, reza ‘Paseo Plataneros / Bananondoen Pasealekua’, ya que ni los árboles a los que hace referencia son ‘plataneros’ (y mucho menos ‘bananondos’) sino plátanos de sombra, ni los pamploneses deberíamos estar dispuestos a aceptar que el primero (o la primera) que pasaba por allí, a quien se le encargó un trabajillo municipal, nos vaya a bautizar el mirador de la Magdalena, joya de la Media Luna y de la ciudad, con un nombre tan inadmisible -por falso- como soso y ramplón.


Ignacio Janín

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