El secuestro de los jubilados
Publicado el 13/04/2021 a las 08:51
Existe constatación estadística y científica, de que las personas mayores de 60 años no se contagian en su propio ámbito familiar, sino cuando les visitan sus familiares más directos.
Por otro lado, está demostrado el elevado incremento, por no decir el colapso, de los centros de atención psiquiátrica por la atención a personas mayores. Las causas a mi entender son diversas: el no poder relacionarse con sus hijos y nietos; la preocupación por la salud de sus familiares; la falta de esperanza en poder hacer una vida normal como antes; la ruptura con sus arraigadas costumbres que les daban equilibrio a sus vidas y la muerte por el asco de vivir.
Aquellos mayores que acudían, fuera de temporada, a sus segundas residencias, más de un millón de españoles, en el campo o en la playa, se encuentran hoy secuestrados en sus casas, muertos de aburrimiento, debido a los confinamientos perimetrales y a una lentísima y mal gestionada política de vacunación.
¿Creen realmente nuestros mandamases o pueden demostrar científicamente que un matrimonio que se desplaza a su segunda residencia es realmente agente provocador del aumento de los contagios?
Si no es un hecho demostrable. ¿Por qué los secuestran y les quitan ese beneficio para su salud? Podemos, desde el punto de vista ético, alargar más la agonía y la falta de esperanza en nuestros mayores.
Cada vez que veo en la televisión las fiestas ilegales, el amontonamiento en las playas de las grandes ciudades, que no en las pequeñas, los ataques a la policía etc... Nunca he visto a ningún matrimonio en esos avatares dirigiendo el sarao. Al final va a resultar que en vez de confinar a los mentecatos, tenemos secuestrados en sus casas y en los psiquiátricos a las personas más serias y responsables.
Si queremos que nuestros mayores no se contagien en casa, si queremos que su estado mental y emocional mejore, deberíamos darles la oportunidad de apartarse de sus familias si así lo desean y que vuelvan a disfrutar de sus días de descanso en tranquilidad como hacían antes de la pandemia.
En definitiva, no hay ningún motivo demostrable, ni ninguna evidencia científica, que contraindique que los jubilados en su tranquila vida en sus casas de la playa, sean un problema real para la salud de los demás y mucho menos si además tienen la suerte de estar vacunados. Es mucho más peligroso el Parque de Yamaguchi cualquier sábado.
Nuestros representantes públicos de todas las ideas deberían movilizarse en el Parlamento de Navarra y en el Congreso para liberarnos de una vez.
También sería bueno conocer y abrir un pequeño debate de los lectores de DN sobre esta cuestión.
José Ignacio López Borderías