Nuestra experiencia en una residencia de Pamplona
Publicado el 11/04/2021 a las 10:42
En medicina es tan importante la formación continua como la experiencia para desarrollar plenamente el diagnóstico, el cuidado y el tratamiento de los pacientes. En el caso de las residencias de ancianos, parece que no hemos aprendido nada sobre la gestión de la pandemia en muchos aspectos.
Las residencias son centros sociosanitarios que cuentan con médicos, enfermeros o psicólogos, entre otros. Nuestra impresión como familiares de una residente es que estamos tan mal como hace un año en algunas cosas. De hecho, las residencias se han acostumbrado a no tener que rendir cuentas a nadie.
Antes de la pandemia, los familiares éramos con nuestra presencia los “auditores” de estos centros sociosanitarios y contribuíamos al bienestar de todos los residentes, y especialmente al de nuestros familiares. Ahora la situación ha cambiado: no sabemos cómo se les trata, ni siquiera conocemos su habitación, alimentación, actividades, cuidados...
Y lo que es peor, cuando enferman nos informan poco, tarde y mal, con la aparente intención de negarnos las visitas para acompañarlos. O al menos esa ha sido la impresión que hemos tenido nosotros.
Esta actitud es incomprensible, sobre todo teniendo en cuenta que Salud Pública priorizó la vacunación en las residencias. Entendemos que la vacuna no sólo debería servir para mejorar las estadísticas de fallecimientos por covid-19, sino también para que estas personas recuperen su derecho a estar acompañados por sus familiares mientras están enfermos. Al final, cuando tu familiar está inconsciente y sin solución te avisan.
Nosotros no tuvimos más remedio que escribir una carta de reclamación después de múltiples llamadas telefónicas para solicitar visitar a nuestra madre ya que sospechábamos que no nos informaban y que las cosas no iban bien.
El caso de nuestra madre ya no tiene solución porque después de una agonía de una semana en el hospital, en donde sí estuvo acompañada, ha fallecido.
Por todo esto, pedimos, rogamos, al departamento de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra que ponga remedio, con su supervisión, a esta situación injusta, inhumana y discriminatoria que siguen teniendo las personas que viven en las residencias. Esperamos que nadie más tenga que pasar por esto.