Cuentos que nos hacen crecer
Publicado el 10/04/2021 a las 11:32
Había una vez un burro que vivía con un anciano en su granja. Un día el burro, que ya era bastante mayor, se cayó en un pozo. Desde el fondo, rebuznó durante mucho tiempo, mientras el campesino permanecía pensando qué podría hacer para salvarlo.
Finalmente, el anciano decidió que como el animal ya estaba mayor y el pozo estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas, realmente no valía la pena sacar al burro.
El hombre pidió a sus vecinos que vinieran a ayudarle a rellenar el pozo con el animal dentro. Provistos de palas, acudieron a la llamada del anciano y empezaron a echar tierra. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y sintió una tristeza enorme, pero al cabo de un rato, se tranquilizó. Después de unas cuantas paladas, el campesino miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio.
El burro estaba haciendo algo sorprendente: se sacudía del lomo la tierra que le caía encima y daba un paso hacia arriba. Mientras los vecinos seguían echando tierra encima de él, se despojaba de ella, esta caía a sus pies y el animal pisaba encima. Pronto, el burro llegó hasta la boca del pozo, saltó el borde y salió trotando por la pradera.
En la vida de todas las personas hay momentos en los que sentimos que la tristeza nos invade. Incluso nos vemos impotentes ante algunas situaciones. Es parte de la estupenda experiencia de vivir, debemos aceptarlo. La pandemia está provocando sensación de tristeza en algunas personas, y es algo normal, aunque no consuele a quien desea disfrutar emociones positivas como las que experimentaba hasta hace un año. Si asumimos que las emociones negativas existen y tienen un propósito, darnos permiso para experimentarlas es parte de la solución. Eso sí, siempre que respetemos a los demás.
En este largo periodo de incertidumbre y limitaciones dolorosas también se nos abren posibilidades para pensar y actuar de otra forma, como el protagonista del cuento. Propongo aquí algunas alternativas a las situaciones que nos toca vivir en este difícil momento:
• No podemos abrazarnos, tocarnos y expresar físicamente lo que sentimos. Hagámoslo con el lenguaje verbal. Probemos a decir te quiero a las personas que nos importan y digámosles qué hacen para despertar este sentimiento en nosotros.
• Hoy tenemos más herramientas que nunca para poder comunicarnos. No dejemos de hablar, de compartir con los demás lo que sentimos, lo que pensamos, lo que añoramos, lo que haremos cuando todo esto acabe.
• Nos aburrimos más. Tenemos más tiempo. Vayamos más despacio para disfrutar del presente, aunque no sea el mejor que hemos tenido. Disfrutemos de no hacer nada, de dedicar tiempo a la introspección, a hablarnos a nosotros mismos.
• Dediquemos más tiempo a nuestra alimentación, a cocinar en casa como garantía de salud o como forma de disfrutar.
Este año 2021 va a ser como un viaje a la despensa de nuestras reservas de habilidades y actitudes personales para poder preparar nuestros mejores postres y, si lo deseamos, compartirlos con aquellos a quienes más queremos.