¿Por que no escribo más de mentecatas/os? (III)
Actualizado el 10/02/2021 a las 07:43
Yo he escuchado decir a la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, que en Semana Santa (se refería a la de este año) ya se podrá viajar de vacaciones (¿?). He oído a la presidenta del Gobierno Foral de Navarra, María Chivite, que este año tampoco habrá (o debería haber, mientras las circunstancias no cambiaran radicalmente) Sanfermines. Las dos son políticas socialistas. Teniendo en cuenta que, entre el Jueves Santo, que este año coincide con el primer día del mes de abril, y los Sanfermines, que echan a andar, de manera fija, el 6 de julio, median tres meses largos, cabe hacerse la siguiente y doble pregunta: ¿Quién miente y con qué motivo? Si tomamos ejemplos de varios barones del PP, verbigracia, el resultado, si no el mismo, es parecido, similar. Esto es, la coherencia entre representantes del PSOE, como la congruencia y consecuencia entre representantes del PP, partidos de gobierno, por las ostensibles disensiones entre ellos, queda, palmariamente, en entredicho. Los políticos actuales fungen de muñecos del pimpampum, pero cuestan un pastón al erario (y no digo nada del riñón que cuestan sus asesores, que no sé qué pueden asesorar, vistos los resultados, desaguisados sin cuento, que obtienen sus prudentísimos consejos ¿de expertos?, ¡anda ya!). El señor Fernando (si algún día fue apto para ocupar el puesto, hace mucho tiempo que dejó de serlo; puede que por no hacerle caso a un anagrama de su gracia de pila, “frenando”, o sea, por no frenarse a la hora de pronosticar, dada su proverbial condición de pésimo augur) Simón (que suele decir sí, es decir, afirmar una barbaridad, tras otra, sin inmutarse, y luego, cuando se da cuenta de que se ha equivocado o alguien se lo hace ver, dice no, la niega) ya solo hace las veces de barrera, muro o parapeto del Gobierno, en especial, de un exministro del tal, el trasladado o regresado a Catalunya, el (me niego a colocar aquí su contradictorio nombre) candidato del PSC a la Generalitat, Illa. Escuchar a Sánchez cómo ponderaba a Illa y a Illa, haciendo tres cuartas partes de lo mismo con Simón, lo reconozco, sin ambages, me produjo una sensación refractaria de alipori, de vergüenza ajena. Por cierto (confío, deseo y espero que no desentone aquí esta gota de humor negro), como se unan todos (ellas y ellos) los que se han quedado atrás, ¡le van a hacer un recibimiento de aúpa o del copón, al que es un hacha, cuando ocurra el luctuoso hecho (ojalá Dios quiera retrasarlo lo más posible y exista aún el cielo)! (Continúa.)