Merci José Mari y hasta pronto
Actualizado el 08/02/2021 a las 10:35
Resumo y traduzco humildemente un resumen del propio Hugo (siglo XIX). “No toquemos lo que está reservado a Dios. Suframos, porque es la Ley. Distingamos solamente, hay sufrimiento y sufrimiento. La fatalidad se bifurca: miseria y dolor son dos. El dolor es Providencial, la miseria es social. Suframos el uno, rechacemos la otra. El yugo de Dios, sea. El yugo del hombre, no. No más infelices, es una quimera. El menor número de infelices posibles, es sabiduría. Y, entre los infelices, suprimir la especie que llamamos los miserables, he ahí la más grande de las cuestiones humanas. Entonces decimos: hablar es fácil. Hacerlo no. ¿Cuál es vuestro modo de cura? ¿Cómo suprimir la miseria? Suprimiendo la ignorancia. ¿Cómo suprimir la ignorancia? Mediante el modo más simple, el más elemental, el más práctico, delante del que reculamos, como delante de todas las evidencias, pero al que llegaremos. Por la educación. Retirar al parasitismo el presupuesto que las naciones le otorgan, y dotar de ese presupuesto a la enseñanza, cambiar millones de bestias por millones de personas útiles, esa sería la medida sanitaria más radical que la civilización pudiera adoptar. Un punto de apoyo y una palanca elevará al mundo. Ese punto de apoyo es la educación”. Aprovecho para dar las gracias por educarnos, además de manera gratuita, a Monsieur José Mari, nuestro profesor de francés en la EOIP, y a todo el Departamento de Francés. Y para darle un cariñoso tirón de orejas a la Administración, por no encontrar sustituto y por “tenerlo trabajando enfermo” hasta que no ha podido más. Claro que si tenemos en cuenta que hay gente a la que no le están operando su cáncer, quejarnos de que nos quedamos sin profe de francés suena a chiste. Toca coger un libro y… ¡a estudiar!