Un lugar con encanto, la Plaza de San José
Publicado el 22/01/2021 a las 08:16
Durante muchos años he vivido en la calle Navarrería con mis padres y hermanos. Pocos rincones de Pamplona podría recorrerlos con los ojos cerrados, me refiero a la Plazuela de San José. En ella hemos jugado los hermanos, he patinado muchas tardes con un sobrino, cuando su pavimento era de asfalto y recuerdo a la hermana Rosario, carmelita descalza, sentada en uno de los bancos, contando historias de Valdepeñas a los vecinos. Hemos paseado con los innumerables perros que han convivido con nosotros durante casi cuarenta años y la he cruzado durante 20 años todas las mañanas para ir a trabajar.
Es un lugar donde se oye nítidamente el borboteo del agua, al caer de la boca de los cuatro delfines de hierro fundido, es la única fuente de Pamplona que es a la vez fuente y farola. En otoño se oyen caer las castañas pilongas y hace años, cuando no se barrían las calles a diario, se cubría el suelo de un tapiz de hojas. Ahí, en ese entorno tan singular, se encuentran dos conventos de religiosas, unas contemplativas, las carmelitas descalzas de San José, que han optado por dejar este mundo tan ajetreado en el que vivimos. Las otras, las siervas de María, entregadas a cuidar enfermos por la noche.
El lunes, día 19, una vecina me envió un mensaje de Whatsapp, donde decía que señalaban a la querida plaza de San José como nueva ubicación para las terrazas del casco viejo. Creo que este espacio alternativo no es una solución para la grave crisis que está atravesando el sector. La plaza de San José es un rincón de Pamplona que merece ser preservado en su particular idiosincrasia. Pamplona tiene suficientes espacios para las terrazas que respondan a las legítimas aspiraciones de la hostelería.
Mª Luz Juanmartiñena Arraiza