Fuego en la comarca de Pamplona

Navaz: "En 10 minutos estaba ya el fuego"

El temor a perder sus casas, por el avance de las llamas por el monte, empujó a los vecinos a abandonar sus casas

Dos personas extienden una manguera en una de las calles de Navaz
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Dos personas extienden una manguera en una de las calles de NavazMIGUEL OSES
Dos personas extienden una manguera en una de las calles de Navaz

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Cristina AguinagaNatxo Gutiérrez

Publicado el 26/06/2026 a las 05:00

El fuego fue especialmente inclemente con Anoz y Navaz. El avance de las llamas por el área forestal que rodea sus casas, con franjas de terreno sembradas de pinos de rápida combustión, amenazó las vidas de sus habitantes. Entre una humareda cada vez más densa, que parecía recorrer sus calles, los vecinos de Navaz desalojaron sus casas.

Fue ver “las llamas en el monte” y salir corriendo a la calle. “Aquí no pintamos nada” se dijo una de sus vecinas, acogida al anonimato, tan pronto como el fuego amenazaba el núcleo urbano desde un pinar próximo. “¡Vámonos!”, exclamó con voz tajante en su entorno familiar. Como ella, el conjunto del vecindario decidió ponerse a salvo.

Fueron agentes de Policía Foral los que dieron la voz de alarma y la orden de abandonar las viviendas ante el peligro para la población. Apenas sin tiempo para recoger las mascotas y algunos enseres. “Se nos quema el monte y rezamos para que no llegue al pueblo y no hemos visto a un bombero. Sí había policías preocupándose por ponernos a salvo”, apuntaban entre el temor y la incertidumbre Beatriz e Inmaculada Iragui.

Fue a eso de las 18.20 horas cuando repicaron en los móviles del pueblo un mensaje de alerta. Al parecer, un residente se había hecho eco de la propagación del incendio desde su origen en las cercanías de Orrio. La advertencia no fue baladí. El ritmo vivo de la gran columna de humo, azuzado por la intensidad de un viento inclemente y tormentoso, justificó la voz de alarma. “Tenemos que dejar el pueblo”, se dijo para sí mismo un afectado. Cuando la medida de prevención cundió en el ánimo del conjunto, el incendio comenzaba a apoderarse de una línea de pinos. En un momento dado, desde el cruce de la carretera que bifurca el tráfico hacia Navaz y Belzunce, una nube de color gris intenso, salpicada de llamas que parecían brotar entre la humareda, parecía engullir al pueblo.

La nube oscura captó la atencion en la distancia de Rubén Urriza Eslava, de la vecina Belzunce, que en esos momentos estaba dando de comer a su ganado en Marcaláin. “En diez minutos estaba ya el fuego” sobre Navaz, apreció.

LA LABOR DE LOS TRACTORES

Fueron momentos de nerviosismo, incertidumbre e impotencia para el conjunto del vecindario, temeroso de la pérdida de bienes materiales. Una parte decidió ponerse a resguardo en la carretera que conduce a Belzunce, desde la que se contemplaba una escena más que preocupante. En el momento de mayor intensidad, un hombre, oculto el anonimato, buscó la manera de que dese Marcaláin pudieran hacerles llegar unos enganches necesarios para unir las mangueras a dos bocas de riego.

En esto, particulares que permanecieron en la calle, dentro del pueblo, se unieron a las tareas de extinción con mangueras. El objetivo era proteger las casas con la extensión perímetro húmedo a su alrededor. La tensión iba en aumento.

Desde Marcaláin observaban que el fuego seguía cerca y el trabajo de agricultores de la zona con aperos para roturar la tierra y hacer cortafuegos y otros con cisternas. Transcurridas casi dos horas empezaron a sobrevolar los helicópteros por la zona. “¿Dónde estaban?”, era el lamento. Ya de noche recibieron la autorización para regresar, pero el humo hacía casi imposible entrar en las casas y las llamas seguían en el monte en Cildoz y, con menor intensidad, en la zona de Cildoz. “Veremos cómo transcurre, pero es horrible esto”, apuntaban. Hubo un aporte venido del cielo que desencadenó un tímido alivio. A eso de las ocho de la tarde, descargó una corta pero intensa lluvia. Las lenguas de fuego que salían entre los pinares parecieron ahogarse entre finas líneas de humo. Entre el grupo de agentes y particulares concentrados a la entrada de la carretera a Belzunce y Navaz comenzó a correr la sensación de que lo peor había pasado. Los rostros, antes tensos, se relajaron.

Usi: "El fuego se veía cerca"

Usi, en el valle de Juslapeña, es uno de los pueblos que el Gobierno de Navarra dio como desalojado. Sin embargo, los vecinos no tuvieron que dejar sus casas pese a la cercanía del fuego en el monte de Belzunce.

“Ha habido un momento que se veía cerca y cierto peligro, pero no ha hecho falta salir ni sacar animales. El fuego ha seguido por el monte y ahí sigue. Vemos las llamas”, apuntaba por teléfono Miguel Ángel Borja Etayo uno de los vecinos. En la calle trabajaban agricultores haciendo cortafuegos para alejar el peligro en las casas. “Hacen un trabajo extraordinario. Hay varios de la zona. Pero también ha venido Javier Azcárate, de Ariz. Es de agradecer la implicación”, fue el reconocimiento brindado por el vecindario.

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