¡Pueblo vasco, despierta!

Anónimo Anónimo|

Actualizado el 18/10/2020 a las 14:17

El pasado 12 de octubre, Sortu decidió organizar una concentración, denunciando «el colonialismo y el imperialismo español». Según ellos, es intolerable celebrar «el día del colonialismo supremacista del Reino de España», el cual consistiría en celebrar «el día de su brazo represor, su ejército y la Guardia Civil». Para ellos, «el imperialismo español niega la verdadera democracia, no acepta a Euskal Herria como pueblo, trata a las personas de diferente manera según su procedencia o el color de su piel y utiliza la fuerza para imponernos su proyecto». Es por ello que decidieron colocar dos estatuas de Cristóbal Colón y de Felipe de Borbón ante el Palacio de Navarra y derribarlas contra el suelo. Este es el drama que nos toca vivir: la pretensión de que la historia de España es sinónimo de sometimiento a todo pueblo con peculiaridades propias respecto del resto de regiones españolas. En los dos últimos siglos las culturas regionales se han visto ahogadas por un centralismo exacerbado que pretende unificar y homogeneizar al pueblo español, diverso de por sí. Por este motivo se ha dado un despertar, un resurgir mal encaminado de los pueblos de España con una identidad más marcada que los ha llevado a caer en el nacionalismo. El motivo de su desvío es apuntar en la dirección equivocada: su enemigo no es la Monarquía Tradicional, no es ese Imperio Español el que les ha sometido a una uniformidad absurda. Fue precisamente con la caída de la Monarquía Tradicional cuando se empezó a despreciar a lo vasco por ser vasco, creyendo que reafirmar su lengua y cultura era sinónimo de atacar a la «Nación» en su conjunto. Bajo la Monarquía Hispánica estaba claro ese sentido de pertenencia a un proyecto común, dentro de una pluralidad variadísima. El español vasco amaba lo vasco y rendía honores a su rey. El español de Nueva Granada amaba lo suyo y reconocía en el rey la autoridad venida de Dios. Así con todos los reinos de la Monarquía. Nadie veía en la pluralidad un enemigo. El mismo rey la fomentaba y custodiaba. Es con el fin de la Monarquía Tradicional en el S. XIX y con la llegada de la Revolución y el liberalismo a España cuando esto cambia. En definitiva, me queda solo un mensaje para el pueblo vasco: apuntad en la dirección correcta. Vuestro enemigo no es la Monarquía, es el liberalismo. Es el liberalismo (que se opone radicalmente a la Monarquía), el que os ha intentado someter, intentando uniformar y acabar con las diferencias culturales entre los españoles, ignorando la riqueza de España. Cuando el pueblo vasco ha sido verdaderamente glorioso y ha contado con los reconocimientos de toda España, ha sido bajo el manto de una Monarquía que reconocía la variedad de su pueblo. Sin embargo, esta república coronada bajo nombre de monarquía que padecemos, la cual ampara un régimen liberal y uniformador, acabará con la identidad vasca. No identifiquéis este absurdo régimen con aquella excelsa Monarquía bajo la cual se os reconocía como lo que sois: vascos.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora