Pamplona
No habrá marcha atrás y los baños públicos de Sarasate se demolerán
El concejal de Proyectos Estratégicos de Pamplona, Borja Izaguirre (EH Bildu), dijo en el pleno a los vecinos que los aseos no cumplen la normativa


Publicado el 17/04/2026 a las 05:00
La batalla emprendida por residentes del Casco Antiguo -y canalizada a través del colectivo vecinal Alde Zaharra- de Pamplona en contra de la demolición de los baños subterráneos del paseo Sarasate firmó este jueves lo que parece será su derrota definitiva. El concejal de Proyectos Estratégicos (Borja Izaguirre) se reafirmó en su supresión porque no cumplen con la normativa de accesibilidad. Lo hizo durante el pleno municipal de este jueves tras la intervención en defensa de los aseos públicos de dos vecinas de Alde Zaharra, Ana Goya y Ana Sagasti; una intervención que fue posible porque todos los grupos acordaron que en las sesiones plenarias podrán los ciudadanos defender sus propias iniciativas. Hasta entonces, sólo se les cedía la palabra si un grupo municipal asumía como propia su propuesta.
Previamente a su argumentación, que llegó en torno a las nueve y media de la noche casi al término del pleno, hubo a las siete de la tarde un acto de protesta a las puertas del edificio consistorial. Con carteles en euskera y en castellano, además de demandar la paralización del cierre de los baños, recordaban que cada año lo utilizan 236.340 personas.
También en el expositivo ante todos los grupos se hizo en las dos lenguas. Sagasti y Goya comenzaron su intervención diciendo que los vecinos del Casco Viejo merecían vivir en condiciones amables y sin barreras arquitectónicas. La afabilidad se citaba para recordar que se les merma al ser el barrio con más bares de toda la ciudad, lo que en grandes eventos o fin de semanas atraen a mucha gente que se orina en las calles. Y sin barreras porque creen que es posible eliminarlas para garantizar la supervivencia de los aseos.
“Parte del patrimonio”
Ambas recordaron que se inauguraron en julio de 1921 por lo que su antigüedad les hace formar parte del patrimonio de la ciudad. “Los podían usar simultáneamente once personas, estaban perfectamente mantenidos y conservados y daban empleo a las trabajadoras que los atendían”, defendieron. “Difícilmente la instalación de dos baños autolimpiables, con un máximo de ocupación de quince minutos, van a atender las necesidades como hasta ahora lo hacían los otros. Y sobre todo, ¿es necesario eliminar un servicio público cuando funciona”
Dijeron que su supresión traerá más orines en las calles. “Además de que están prohibidos para menores de diez años, su higiene es dudosa sobre todo cuando hay grandes eventos, muchas personas no los quieren usar porque no se sienten seguras y su implantación es cara. 86.570 euros costó el último”, expusieron. La solución, por tanto, pasa por mantener los aseos públicos, eliminar sus barreras arquitectónicas y ampliar el horario.
El concejal Borja Izaguirre comenzó su réplica recordando que el proyecto del paseo Sarasate buscaba la comunicación entre el Ensanche y el Casco Viejo sin obstáculos. “La accesibilidad es un derecho, no una empatía”, comentó. Y los baños no cumplen con la accesibilidad universal. Se valió de NA+ (formada por los hoy en la oposición UPN y PP, junto con Ciudadanos) para avalar la decisión. “En el proyecto que presentaron en 2021 se decidió eliminarlos”. Y fin. Cinco minutos tras una espera de los vecinos de unas cinco horas y sin que el resto de los grupos municipales interviniera.
