COVID y flauta en la escuela ¿hay alguien al volante?

Jorge González Esteban|

Actualizado el 12/09/2020 a las 11:47

Mi hija busca su flauta dulce. Me dice que debe llevarla la semana que viene a la escuela. Sorprendido hablo con la directora y me dice que sí, que en una reunión con el consejero y el director de educación, los directores de los centros plantearon las dudas que les generaba este asunto y la respuesta fue: es un instrumento de uso personal y debe ser utilizado ¿Cómo es posible que el plan de contingencia extreme las medidas de higiene en las aulas y dé por bueno que los alumnos extiendan aire y gotas de saliva a través de un tubo de plástico durante un buen rato en un aula? Se nos bombardea a diario con las vías de transmisión del virus (aire, gotículas, aerosoles) sin discutir su existencia. Se dan por seguras todas ellas. El matiz únicamente está en el riesgo, en la mayor o menor probabilidad de que una u otra contribuyan al contagio. No es descabellado entonces suponer que, a la vista de la información disponible, soplar con energía una flauta, mi hija lo hace así, con energía, es ponerle alas a los virus. El propio plan de contingencia escolar es un juego de probabilidades donde se busca el equilibrio entre el riesgo y el beneficio. Dando por hecho el beneficio de la educación musical, ¿han dedicado el tiempo suficiente en el Departamento de Educación para diseñar un protocolo que garantice al tiempo educación y salud? ¿o se han limitado a copiar y pegar las directrices generales que les trasladó el ministerio? Este tema de la flauta puede parecer trivial. Una minucia. Pero muestra una vez más la falta de coordinación que existe entre territorios. En Canarias, por ejemplo, lo tienen claro. No habrá instrumentos de viento en la escuela. No van a asumir "el elevado riesgo de infección que conlleva", apunta su plan de contingencia. Otro ejemplo en la misma línea lo encontramos en el informe que ha publicado recientemente la Federación Andaluza de Medicina Escolar, en el que recomienda evitar los instrumentos de viento en la educación no universitaria ¿Alarmistas andaluces y canarios y sensatos los navarros? ¿o acaso es que los primeros conocen el principio de precaución y los segundos no saben hacer su trabajo? Navarra está pasando momentos difíciles y necesitamos sentir que hay alguien competente al timón. Es muy probable que esta misma semana alguien caiga en la cuenta y se emita la enésima nota aclaratoria, que rezará así: "Hasta nueva orden en todos los centros de enseñanza obligatoria se sustituirá la flauta dulce por el tambor". Nos habremos salvado por los pelos una vez más, pero la brecha en la confianza entre gobernantes y gobernados será un poco más grande.

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