Menudo guirigay
Publicado el 30/08/2020 a las 09:53
Se acerca el momento de preparar las mochilas, encuadernar los libros y marcar la ropa. Por otra parte, estamos acabando el verano con récords de contagios diarios y con las infraestructuras socio sanitarias, al borde del colapso. La desorganización, el miedo y la falta de información empiezan a causar el pánico entre profesores, alumnos, padres y asociaciones varias.
Para colmo el 80% de los familiares que acuden a recoger a los estudiantes son los abuelos ya que la mayoría de los padres trabajan. Teniendo en cuenta que las mascarillas utilizadas por la población en general, se emplean de mala manera; caducadas, no homologadas, mal usadas…, y que además no se sabe nada de las pruebas PCR, si las harán en el colegio o si habrá enfermeras o quién deberá tomar la temperatura o como poder reubicar a los alumnos en colegios ya de por si bastante llenos, pues si lo echamos todo en una coctelera, el resultado seguramente será una bomba de armas tomar.
Por otra parte, que va a pasar con los padres de los hijos contagiados, quién va a asumir las bajas, las empresas ya de por sí heridas de muerte, el estado, las comunidades autónomas, difícil situación y una vez más, llegamos tarde y mal. El ministerio de salud debería proporcionar a los centros educativos, mascarillas y los medios pertinentes todos los días, para evitar contagios masivos y endurecer las sanciones, a los que se saltan la normativa establecida. Si a esto le añadimos la situación económica que estamos sufriendo y la que está por venir, la bomba comparada con la de marzo y abril, va a ser catastrófica. Dios quiera que me equivoque, y para ello, apelo a la responsabilidad de los ciudadanos, que se pongan en la piel de los más vulnerables y que utilicen el sentido común.