El valor de las palabras
Publicado el 29/08/2020 a las 08:54
Hay palabras que consuelan y tranquilizan, otras que enfadan y otras que ni consuelan ni enfadan porque simplemente son palabras vacías.
En la Escuela Infantil Municipal Donibane de Pamplona estamos viviendo las palabras huecas, aquellas que no van acompañadas ni de decisión ni de acción, aquellas que no promueven cambios reales. Hay palabras que nos dicen que los niños y niñas deberán estar el máximo tiempo posible al aire libre… Teniendo un solo patio para toda la escuela y si cada grupo tiene que ser un grupo burbuja sin compartir ni espacios ni horarios para impedir un contagio comunitario, nos encontramos con que podemos salir a respirar el aire del patio unos veinte minutos por clase.
El resto del tiempo tendremos que estar en el interior de las aulas en grupos que no han reducido su número y así nos encontramos con una escuela de 100 niños y niñas de 0-3 años. En concreto el grupo de mayores con 32 criaturas. También hay que añadir que algunas aulas no tienen ventilación directa al exterior, que comedores y baños tampoco tienen ventanas o con espacios insuficientes para las siestas. Llevamos una semana trabajando con un grupo pequeño y constatamos cada día las dificultades que se añaden en la medida que se van incorporando más niños y niñas. Y eso que contamos con la buena voluntad de las familias y con las ganas de relación y de establecer vínculos que los propios niños y niñas tienen. Vínculos que se estrechan en el abrazo que acoge y consuela.
¿De verdad alguien piensa en la distancia social de esta etapa de la vida donde el mundo toma forma cuando se puede tocar, oler, saborear, compartir…? Solo con la seguridad emocional que podamos transmitir el personal trabajador de la escuela no es suficiente. Necesitamos condiciones físicas, materiales y humanas que garanticen esta seguridad de la que tanto se habla. Seguridad, palabra comodín, que si no va acompañada de la toma de decisiones no asegura nada. El presente nos pide un cambio real porque la organización anterior ya no sirve. ¿Quién o quiénes asumirán la responsabilidad de haber creido que se puede vivir la nueva realidad que se nos plantea diariamente en la escuela con los mismos recursos de siempre? ¿Cuál será la palabra que pueda definir la situación de la escuela ahora? ¿Imprudencia?
En Donibane estamos viviendo el delirio de la “Nueva Normalidad” de quienes desde una posición institucional, me refiero a autoridades educativas y de gestión parecen estar fuera de nuestra realidad. Cuando hablo de delirio quiero significar el sentido de la palabra. Delirar es estar fuera de la realidad y quien delira construye una ficción. En nuestra escuela no queremos estar fuera de la realidad viviendo como si todo fuera como antes, esto es, en una ficción. Ya nada es como antes y creemos que la infancia, las familias y todo el personal trabajador merecemos algo más que palabras por parte de quienes deben velar por el bien común.
Necesitamos soluciones reales. Dejar pasar el tiempo sin decidir nada ya es una mala decisión.