Nuevo curso y nuevos retos
Actualizado el 26/08/2020 a las 07:44
Tarde del 12 de Marzo de 2020.Cuatro y media. Algo presagiaba que no era una tarde cualquiera. A esa hora, las puertas del colegio se cerraron con llave a cal y canto. Lo que nadie sabía,es que el tiempo iba a ser largo y la espera llena de momentos de alta intensidad emocional. Nuestras creencias sobre la vida,la muerte,la enfermedad y nuestras prioridades dieron un giro vital. Nuestros niños no son los mismos que ese soleado día primaveral.Han sufrido el confinamiento más estricto y aun así con la ayuda de sus padres, han sabido entender las reglas de esta nueva vida como un juego,pintando las tardes en casa de color esperanza.Dicen que son pequeños sabios resilientes y se adaptan a los cambios,pero nadie debe minusvalorar que los han sufrido en sus propias carnes intensamente, y es vital atender y acompañar todas las emociones vividas durante la pandemia. El miedo a lo desconocido y a la enfermedad,la nueva manera de relacionarse,la incertidumbre como tónica general en nuestra vida,prescindir de esos pequeños placeres insustituibles para un niño (parques,los gigantes de los pueblos,cumpleaños con familiares y amigos…) son vivencias que deben ser tenidas en cuenta para empatizar con sus sentimientos. Hay una cita de Catherine M. Wallace que debe estar grabada a fuego en nuestra piel: “escucha con atención cualquier cosa que tus hijos quieran decirte, sin importar qué sea. Si no escuchas con entusiasmo las cosas pequeñas cuando son pequeños, no te dirán las cosas grandes cuando sean grandes. Al fin y al cabo para ellos se habrá tratado siempre de cosas importantes”. Sus necesidades y deseos han sido invisibles y ahora de vuelta a las aulas, siguen sin ser tenidos en cuenta (ratios en sintonía con las recomendaciones sanitarias en cuanto al número de integrantes en los grupos,espacios adaptados a sus necesidades afectivas y de movimiento,más profesorado…) Bien es sabido que los niños,especialmente los de corta edad necesitan del contacto físico para experimentar,interactuar con su entorno y sus iguales, ya que son la llave para descubrir el mundo,su mundo personal. Gran reto que deben asumir los docentes de Educación infantil y que estoy segura que lo superarán con creces,porque si de algo estoy convencida, es que los verdaderos docentes se rigen por la vocación y el corazón. De igual manera,en este imprevisible contexto de contratiempos en el que a todos se nos exige flexibilidad,considero prioritario aprobar un plan en el Estatuto de los trabajadores y de esta forma regular el cuidado de dependientes a cargo por cuarentena (bien por contacto estrecho de covid o enfermedad).Hasta ahora,la conciliación la han asumido en la mayoría de los casos los voluntariosos abuelos(en los afortunados casos en los que ha sido posible),ahora toca velar por la salud de nuestros dependientes (pequeños y mayores) compatibilizando la vida profesional con nuestras obligaciones en la esfera familiar.