Trabajo y riqueza
Publicado el 17/08/2020 a las 07:53
Los conceptos de trabajo y riqueza tienen enfoques diferentes según la visión política, social y moral. Está claro que no hay riqueza real sin trabajo. El trabajo ha experimentado grandes cambios a través de su organización y tecnificación, intensificándose en los últimos años por la revolución tecnológica que vivimos. Conviene observar el trabajo en su verdadera dimensión y en su importancia social e individual, ya que son muchas las posibilidades de seguir creando trabajo necesario y bueno para cubrir las necesidades actuales, pero también para dejar a las generaciones futuras un mundo mejor, más seguro, más humano y más bello.
La falta de esperanza en el futuro y particularmente la cabeza llena de deseos consumistas, impiden tener la lucidez suficiente para buscar y en consecuencia encontrar soluciones que nos permitan seguir avanzado en nuevos modelos económicos y sociales participativos, donde todos podamos sentir la sensación de utilidad y de aportación de valor.
La transición energética puede crear más de 58 millones de empleos en energía eólica y solar, que podrían incluso alcanzar los 100 millones para el 2050 si la comunidad internacional utiliza todo su potencial de energía renovable. La transición para la seguridad sería sin lugar a dudas otro de los nichos más importantes en la creación de empleo, ya que las consecuencias humanas y económicas por catástrofes, accidentes, adicciones y violencia, tienen su origen en los deficientes sistemas actuales de seguridad, que deben ser mejorados y reforzados.
Otras actividades en el ámbito medioambiental, el cuidado de nuestros mayores, los productos ecológicos, la artesanía…, son fuentes generadoras de empleo inagotables.
Si bien el trabajo ha evolucionado mucho y está en constante innovación, convendría igualmente innovar y evolucionar en todo lo relativo a la riqueza en su aspecto positivo, de tal manera que pueda movilizarse para crear valor real y beneficiarse por ello, igualmente penalizarse por su inmovilidad o sus acciones especulativas.
La creatividad inspirada en la búsqueda del bien, con la ayuda de la compasión hacia los más desfavorecidos y la indignación por la falta de empleo para muchas personas que desean trabajar, son factores inspiradores que pueden ayudarnos a utilizar los recursos disponibles para la puesta en marcha de planes innovadores y sostenibles conectados a los conocimientos actuales y a la evolución tecnológica, generadores de trabajo digno, participativo y respetuoso con nuestro planeta.
No escondamos nuestros “talentos” materiales o personales por miedo a la situación de este mundo incierto e inseguro. Más bien hagamos todo lo contrario. Pongámoslos a trabajar con la ilusión y la esperanza de que tiene sentido pasar por la vida dejando nuestra huella como seres humanos que somos.