Hablar con las estrellas
Publicado el 17/08/2020 a las 07:55
Había comenzado un proyecto cobrando bien, conseguiría que el banco dejase de llamar para recordar mis números rojos e incluso había conocido a un chico que parecía encajar al fin conmigo. Sólo me faltaba perdonarme con mi madre y visitar más a mis amigos para ser ya plenamente feliz. La vida me había tenido tan absorbida que no les había podido hacer caso y, pese a que prometí que algún día empezaría a quedar más, a alguno no le sentó bien la promesa. Una noche, mirando a las estrellas y dándoles las gracias por lo que tenía decretaron el estado de alarma. Algo que ni se ve, de pronto, nos confina a todos en casa y al traste lo que había ido construyendo; así, de un plumazo. Pero es tan letal que incluso puede hacer daño a mi madre si voy a visitarla para solucionarlo antes de que se la lleve a ella también; es tan contagioso que esa persona tendrá que esperarme y que incluso el trabajo se tiene que parar si no quiero que la salud corra peligro.
El banco, las deudas, el trabajo. .. me ahogo. Hace unos días parecía que lo tenía todo y ahora no tengo nada. ¿O si lo tengo y lo de antes era una ilusión fruto de esta sociedad consumista?
Tengo salud, amigos y familia, lo material ya he visto que va y viene así que debo quedarme con que mi esencia permanece. Sí, definitivamente, sé que esto es sólo una prueba para que aprendamos que el mañana no existe y que el día menos pensado ocurre algo que nos hace tambalear todo lo que hayamos construido. No somos dueños de nada, ni siquiera de la naturaleza. Al contrario, residimos en ella y lo está demostrando; es la única que está agradeciendo que hayamos estado encerrados sin dañarla. Porque no sólo se lo estábamos haciendo a ella, también a nosotros.
Puede tambalearse todo, pero lo que no debe hacerlo es una misma. Mientras me mantenga bien todo irá bien. Sí, eso es, es una prueba para saber que debemos decir lo que pensamos y sentimos antes de que sea demasiado tarde y que debemos cuidar más el alrededor para así cuidarnos nosotros también. (...).