San Fermín en la distancia de seguridad

David Vital García|

Actualizado el 16/07/2020 a las 14:28

El calendario me la ha jugado, Hoy es primeros de julio y parece un agosto invertebrado. Las gentes llevan pañuelo, a modo de recuerdo¡¡ Juventud incrédula, adulto recatado. La faja complemento olvidado. Padecen los niños de mucho videojuego, un blanco y rojo virtual, un kiliki en la nube. La sonrisa de un gigante ya no llena de esperanza, un PTV con alma, ahora es un puro fantasma. Ha San Fermín le han puesto crema. Este año ha cambiado la hornacina por balcón, El moreno por salón, y el pañuelo rojo … es una mascarilla que lleva dos gomas para sujetar la pena. La vida nos da un revés, así es, un guiri es un aldeano, al que no le huelen los pies, En las rotondas se duerme, con franela, seda, visón y piel. Jotas con “g”, Txistus digitales, encierros de vaca loca En Carlos III no hay nadie. Los fuegos son leds y el ruido de los cohetes en auriculares. Las piedras de las murallas, amortiguan las caídas de cuatro municipales…. el silencio se alimenta de uno y otro desmadre… Camarero ponme un calimocho con cola cero y vino blanco. La sombra de un toro Miura me besa la femoral, Me pide perdón por ello y se va nadando por el Arga a juntarse con un rorcual. La estafeta parece una calle sin inaugurar. Vaya vida que llevamos los “Pamplonautas” En vez de huevos con jamón; comemos pato a la naranja… O “guacamole”ni fú ni fá…o arroz tres delicias con salsa de manzana. Las peñas solo significan roca montañosa, Y las barracas un “fud Trucks” en las rebajas. Menos mal que Osasuna da la talla, Aunque juega sin aliento, Sin alma entre sus asientos, pero por lo menos gana. Es verano, hace calor y no veo ni un australiano, Los peruanos con flauta hacen bailar a las cobras de portal, Los feriantes de los globos han salido volando, Y el helio se lo han tragado en casa merendando al pato Donald. Antoniuti con mascarilla no es nada, no puedo cantar con mordaza. Y los conciertos en la Plaza de Los fueros son efímera morralla; El Labrit es un cementerio de vóley playa, en el Fitero las croquetas se desmembraban. Es lo que veo, es lo que siento. Es lo que toca, la sensatez, el buen hacer. La explosión emocional atada por el momento y recluida sin fé. Hubo un antes y seguro habrá un después, Un atardecer a medias, entre un bar, Y un no sé qué… Todo se vuelve turbio, cuando mis dispersos amigos, Prefieren que explote el Vesubio, que no venir a Pamplona, del seis al catorce de julio. El encuentro será fiel, real, lo afronto de pie, Y las risas y emociones van a despertar al Pamplona de mi querer. Porque lo vivido consciente es, no puede morir ni va a desaparecer.

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