Los problemas de Educación
Publicado el 03/07/2020 a las 08:35
Hace tiempo vi, por casualidad, una entrevista de Jordi Évole a Evo Morales (por entonces presidente de Bolivia) y aún recuerdo su cara de sorpresa e incredulidad cuando tras visitar un pueblo sin infraestructura de saneamiento pero con un flamante polideportivo nuevo y preguntarle al presidente cómo era posible que el Estado sufragase esas obras y no las realmente necesarias este le respondiese algo parecido a que el pueblo soberano era el que decidía las cosas imprescindibles de la comunidad.
Esa misma cara se me debió quedar cuando el viernes (26 de junio) a la hora de comer llega a mi correo electrónico un mensaje del Instituto de Bachiller de mi hijo anunciándonos que debíamos formalizar urgentemente (antes del día 2 de julio) una modificación en la matrícula pues para su segundo curso de Bachiller Científico el Departamento no puede asignar horas a las asignaturas que mi hijo ya había seleccionado anteriormente en la prematrícula (marzo/abril) que se convertiría automáticamente en matrícula en el caso de superar el curso en las condiciones establecidas por el Departamento de Educación. Es decir, la matrícula ya estaba hecha.
Resulta que para hacer el segundo curso de Bachiller Científico en el instituto Alaitz de Barañain no se pueden elegir las asignaturas de Física o Química dependiendo del tipo de Bachiller que se elija. ¿Me puede explicar alguien qué asignaturas se deben cursar en un Bachiller Científico? Nos han ofrecido unas asignaturas variopintas que no responden al itinerario expuesto al inicio del bachiller. Todo esto me ha recordado a Jordi Évole pues las asignaturas que ofrecen son “las que quiere el pueblo” (para pasar el expediente y conseguir el título) y no las que deberían constar en un itinerario científico.
Mi mujer, más políticamente correcta que yo, llamó el lunes 29 de junio al director del centro pidiendo explicaciones por no haber respetado las opciones inicialmente ofertadas , soluciones a este problema y solicitando un contacto en el Departamento para intentar desatascar esta situación. Evidentemente, la conversación fue subiendo de tono terminándose con una respuesta del Director inaceptable en un empleado público.Tras esa conversación y conseguir el teléfono de la Inspectora de Educación llamo en repetidas ocasiones a ese número. No obtengo respuesta. Lo vuelvo a intentar al día siguiente. Como no me contestan en este número, llamo al Departamento de Educación en repetidísimas ocasiones. Por fin consigo que me descuelguen y, no de buenos modos, me pasan con la sección de Inspección de Educación. Educadamente no me pasan con la Inspectora pero toman nota de mi móvil para que me llame “en cuanto pueda”. Dos horas más tarde vuelvo a llamar y tras un periplo similar al anterior y tras contar mi caso me dan la misma respuesta. Termina así el martes 30 de junio.
El miércoles 1 de julio veo en mi móvil que me han llamado en 3 ocasiones desde el teléfono de la Inspectora. No habiéndolo escuchado el teléfono (me hallo fuera de Navarra estos días) establezco contacto con la persona que me ha llamado. Me presento y le explico mi caso y mi solicitud de resolución del entuerto o con la inclusión de la asignatura ofertada o con la posibilidad de matrícula en otro centro pero en similares condiciones en las que está ahora, es decir, cercano al domicilio, no siendo la segunda opción la que más no convenza. Con voz suave y dulce, Arantxa Delgado, inspectora de Educación, me da todo tipo de explicaciones de las razones por las que para hacer un Bachiller Científico no se oferte ni Física ni Química. Como es de suponer, mi voz ni es suave, ni es dulce y mi cara ni la describo. De mi tono, ni hablo.
Como era de esperar, ¡la culpa es del Covid! Como también era de esperar, no me ha dado ninguna solución, es más, me ha dicho que no hay solución en este momento, que espere a septiembre y que, sobre todo, haga ahora la matrícula con lo que se me ha ofertado.
Por supuesto, ni una respuesta por escrito y menos aún, firmada. Como siempre, vamos tarde, mal, encima tenemos que darnos prisa los demás y tragarnos lo que se nos ofrece con una sonrisa. Para más inri, la inspectora me dice que mi caso no es el único, que hay “cientos como este”. Pues si hay tantos como este, nos encontramos con un problema estructural, y por lo que sé, endémico. ¿Quién es el responsable de esta desorganización?
Mikel Chalezquer Menéndez.
