La protección al sector agrario

Félix Bariáin, presidente de UAGN|

Publicado el 26/05/2020 a las 08:21

¿Alguien se ha detenido a pensar que hubiera pasado durante la crisis de la covid-19 si hubiéramos dependido de países terceros para abastecernos de alimentos, como ha ocurrido con mascarillas o respiradores? Un desabastecimiento de alimentos esenciales generaría el caos. Y con la alimentación no se juega. Es fundamental que entendamos la importancia del trabajo de agricultores y ganaderos y de disponer de un tejido agroalimentario fuerte. En países desarrollados, como el nuestro, no valoramos del todo la alimentación porque podemos alimentarnos tres veces al día. Durante la covid-19 ha quedado claro que la alimentación no puede quedar en manos de terceros países. Los sectores estratégicos no deben deslocalizarse.

El suministro de alimentos es una actividad esencial que debe garantizarse, especialmente lo hemos comprobado en el estado de emergencia sanitaria en el que nos encontramos por covid-19. En este escenario, el sector agrario tiene, por tanto, la función estratégica de ofrecer a la población un servicio básico y fundamental, así como trasladarle la tranquilidad de que va a disponer de alimentos seguros y de calidad. Para que el sector agrario pueda asegurar la alimentación es prioritario protegerle, estableciendo una cadena de valor justa a través de un mercado que reconozca el valor de su aportación y de los mecanismos de regulación de la PAC. Porque no olvidemos que la PAC se origina para garantizar el suministro de alimentos a una Europa devastada. Gracias a la PAC los lineales de los supermercados estaban llenos en estas semanas tan complicadas.

Las próximas semanas van a ser claves para aclarar cual será el camino definitivo que tome Europa para abordar estos retos tan importantes de la nueva PAC. El 20 de mayo la Comisión presentó su iniciativa “del Campo a la Mesa” eje central del Pacto Verde Europeo, junto con la Estrategia Forestal y la Estrategia para la Biodiversidad, así como la Propuesta de Marco Financiero. Esta estrategia prioriza los fundamentos ambientales sobre cualquier otro argumento y está poniendo en peligro la actividad agrícola ya que se eliminan muchas herramientas actuales como el 20 % de abonos o el 50 % de fitosanitarios, sin ofrecer alternativas para los agricultores que verán reducidas sus cosechas, aumentados sus costes de producción y por tanto mermados sus ingresos. Se trata nuevamente de poner el foco injustamente en la actividad agraria acusándola de ser contaminante, cuando los datos científicos demuestran que en realidad, la agricultura y ganadería europea representa un 8 % del total de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de la UE, siendo a su vez la UE responsable de menos del 10 % del total de las emisiones del Plantea. Por tanto, la agricultura y ganadería europea es responsable únicamente de un 1 % del total de las emisiones mundiales. ¿No estamos escuchando que han bajado las emisiones de GEI durante la covid-19, mientras la actividad agraria ha permanecido al pie del cañón? Desde UAGN consideramos fundamental mantener un presupuesto firme, así como situar al agricultor y el ganadero en el epicentro del desarrollo rural y la política agraria, para atender sus verdaderas necesidades, que son disponer de una renta justa y apoyo para el desarrollo de iniciativas sostenibles y eficaces en el manejo de los cultivos.

Y nosotros, como sector agrario, debemos ser capaces de establecer una política de comunicación a la ciudadanía eficaz que explique que el objetivo prioritario de la PAC es dotar de una seguridad y soberanía alimentaria absolutamente necesaria de modo compatible con el medio ambiente. Sin embargo, hoy en día al ciudadano escucha otro tipo de mensajes que confrontan el medioambiente y la agricultura. Nada es más incongruente. Desde las distintas administraciones y gobiernos difunden comunicaciones que menosprecian y generan sospechas sobre la profesionalidad de agricultores y ganaderos. Sin embargo, su responsabilidad es emitir mensajes claros, de apoyo, respeto y valor a un sector que exporta por valor de más de 50.000 millones de euros y que genera un PIB similar al turismo.

Es importante trasladar a la población que la sostenibilidad medioambiental no perdura sin la sostenibilidad económica y social. La sostenibilidad económica es la que permite desarrollar medidas medioambientales y de manejo más eficiente, y debe nacer desde el reconocimiento del agricultor y ganadero como primer agente de valor de la cadena alimentaria, con unos precios dignos.

Félix Bariáin, presidente de UAGN

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