El humor del capitel de Tudela
Publicado el 15/05/2020 a las 07:53
Visité Navarra a tiempo. Llegué el 6 de marzo y regresé a Amsterdam el 12 del mismo mes, antes de que el coronavirus impusiera el arresto domiciliario. Iba a visitar a la familia en Murillo El Fruto y Tudela. Otro fin era escribir un reportaje sobre la arquitectura medieval religiosa de la Ribera de Navarra para un semanal holandés, Katholiek Nieuwsblad. Hacía diez años que no volvía a mi ciudad natal y encuentro que todo ha mejorado. Las restauraciones se hacen bien pensadas y el ambiente típico que yo conocía, gracias a Dios no ha desaparecido. Ese aire rural, alturas desiguales, calles que serpentean con casas que te preguntas ¿cómo pudieron hacerlas tan estrechas que ni puedes admirar la fachada de enfrente con sus blasones y elaboración del ladrillo tan trabajada?
La catedral está preciosa desde la restauración. La misa de 11 para los amigos de Santa Ana, seguía celebrándose. ¿Y cómo cantan estos amigos? Y el Claustro al que entré especialmente a buscar lo que ya me fascinó en 1993, muy cuidado. Venía a ver el capitel de la resurrección de Lázaro. Jesús está indicando a su amigo que se levante; él envuelto en vendas recobra la vida y se va inclinando a la voz del maestro. Detrás de él están sus hermanas y por encima de ellas hay dos apóstoles que se aprietan las narices, pues como el evangelio dice, olía mal porque ya llevaba varios días enterrado. En el otro vértice hay otro apóstol que no sabría identificar.
La verdad es que no he visto un capitel tan divertido en mi vida. ¿No es el colmo de la desfachatez que dos apóstoles quisieren salir en la foto tapándose la nariz? ¿O la desfachatez está en el escultor que los sacó así? Después de reírme de nuevo concluyo no: aquí hay algo más, el escultor tudelano leyó el evangelio antes de tallar y con su realismo plasmó lo sobrenatural del milagro en registro tudelano, qué Lázaro estaba en estado de descomposición y que comienza a incorporarse porque Jesús, su amigo, le quiere todavía vivo.
El arte religioso se puede leer a muchos niveles, quizá el menos importante es el que cuenta algo de donde está hecho. Y yo me pregunto, ¿por qué no ha llegado este capitel a ser el logo de Tudela? A fin de cuentas dice más que la alcachofa, que el puente o mismo que la Puerta del Juicio, pues esta gran obra siempre sale entera y lo que te acerca a su mensaje es admirar escena por escena. En septiembre la Catedral de Pamplona recibirá a los participantes del XVII Congreso Internacional de Turismo Religioso que por primera vez se celebra en Europa. A ver si a alguien se le ocurre reivindicar el humor y la fe del capitel tudelano.