33 días confinados
Actualizado el 15/04/2020 a las 08:24
33 días confinados. Soy madre de 3 niñas. En mi casa, como en todas las casas donde hay niños llevamos más de un mes haciendo malabares, malabares con cuatro pelotas a la vez, todos los días, para intentar que todo encaje, y no siempre es fácil. Mucho se habla estos días de las consecuencias psíquicas y emocionales que pueden tener los niños por el confinamiento que nos está tocando vivir. Y yo me pregunto si alguien está estudiando las consecuencias psíquicas y emocionales de los padres y madres de familia cuando pase todo esto porque alguna consecuencia tiene que haber. En nuestra anterior vida cada mochuelo, durante al menos 8 horas al día estaba en su olivo y ahora todos los mochuelos estamos juntos en el mismo olivo las 24 horas del día y sin posibilidad de bajarnos del árbol ni siquiera un minuto, ni para respirar, y así un día tras otro. A estas alturas del confinamiento ya hemos hecho un par de másteres y un doctorado: máster en reuniones online, máster en estar contestando a emails de trabajo mientras hacemos como que escuchamos a nuestros hijos mientras nos leen la redacción que acaban de escribir, y un doctorado exprés en conectarnos a todas las aplicaciones y plataformas online posibles para que nuestros niños no pierdan sus clases extraescolares o las tareas del colegio y por supuesto todo, al mismo tiempo. No sé ni cuántas veces he respondido ya “pues cómprate un burro” a la frase: “mamá, me aburro”, bailamos, nos peleamos, jugamos, reñimos y nos volvemos a reconciliar y a estas alturas de la película ya hemos agotado toda la levadura de los supermercados. Y mañana más de lo mismo. Así que mi aplauso de hoy a las 8 va por todos y todas las malabaristas que como yo intentamos que las pelotas sigan en el aire, por lo menos el mayor tiempo posible.