Por si acaso
Publicado el 10/04/2020 a las 08:22
Esa frase tan manida a la hora de preparar una maleta para un viaje, o a la hora de hacer una limpieza de armarios cuando no queremos tirar algo a la basura: “vamos a guardarlo por si acaso”. Nuestro Ejército así actúa. Se prepara día y noche, con lluvia y con sol, a la intemperie y en los peores escenarios para ese “por si acaso”.
Si hay inundaciones ahí están, si hay un terremoto o un incendio enseguida reclamamos su presencia. Y es una presencia activa, durante en día apagan fuegos, por las noches cuando no se puede actuar velan por los que duermen. Si la nieve deja aislados a muchas poblaciones llamaremos a los Militares para que nos abran caminos o nos lleven alimentos. Y ya no hablamos de esas labores humanitarias en países como Afganistán o Mali, siempre trabajando bajo la presión de las balas. Pero en Pamplona ocurrió hace unos días algo previsible pero no por ello menos indignante. Estamos en un Estado de Alerta, la ciudad está desierta o no tanto, porque hay todavía personas que pasean sus virus por ella. También hay gente que aprovecha el vacío poblacional para hacer de las suyas en los comercios vacíos. La casuística es variada y las necesidades de policía en las calles aumentan. Sabemos que la policía municipal está poniendo todo su esfuerzo en llegar a los casos en los que se les necesita, pero no se llega a todo. Bastantes de ellos ya están enfermos del Coronavirus. Y qué mejor idea y más lógica, por otra parte, que solicitar ayuda a los militares para que realicen tareas supliendo a la policía municipal; así sus efectivos tendrían más oportunidades de atender otros problemas como violencia de género en las casas o temas de tráfico de drogas, que siguen existiendo; que no paran por estar en “Estado de Alerta”.
Hasta aquí todo parece razonable, pero no fue así; salieron a protestar con cacerolas los de siempre, los que no toleran ver a alguien que represente a España, nuestro país. No veían ahí una ayuda, ni gente dispuesta a sacrificarse por ellos. Solo vieron lo que quisieron ver. El nacionalismo es tan pernicioso que es capaz de negar que se instale un hospital militar aunque sus ciudadanos se estén muriendo, que se niega a que les ayuden a apagar un incendio, no vaya a ser que se den cuenta sus incondicionales que los soldados son buena gente, que son útiles, y que están para servirnos , no vaya a ser que sus acólitos se lo empiecen a replantear y verles con otros ojos. Termino agradeciendo la presencia del Ejército por nuestras calles, y felicito al alcalde Enrique Maya por saber que ante situaciones excepcionales, las medidas tienen que ser excepcionales. Y debo citar a más héroes: mi farmacéutica, el cajero del super, chofer de autobús, el policía municipal, foral, nacional o guardia civil que me cuida. Gracias a todos.