Covid-19, que la posguerra no sea peor
Publicado el 29/03/2020 a las 08:32
Nos encontramos en plena guerra frente al enemigo invisible el covid-19, nuestros sanitarios están al frente, junto a los cuerpos de seguridad, los transportistas, las funerarias…, y el colectivo que trabaja en la prestación de los servicios esenciales permitiéndonos cubrir nuestras necesidades. Si bien hay que destacar el comportamiento ejemplar y admirable de las personas que ponen en peligro su vida al servicio de los demás, las guerras son muy dolorosas y sus escenarios desoladores, personas fallecidas, familias hundidas, amigos desesperados y los sueños rotos de muchas personas. Al dolor y la compasión con los que están sufriendo directamente las consecuencias del covid-19, hay que añadir la indignación por los comportamientos incívicos que se están produciendo, con cientos de detenciones y miles denuncias de personas que no respetan el confinamiento, ciberataques a los sistemas informáticos de los hospitales, timos y estafas que evidencian la maldad humana en estos momentos.
Por las experiencias y los relatos que tenemos son muchos los que han dicho que las posguerras resultaron peores que las guerras, sería muy penoso que sea así en este caso, una vez ganemos la batalla al covid-19. ¿Qué debemos hacer para evitar la posguerra? Sería muy presuntuoso por mi parte ofrecer las soluciones ya para evitar la posguerra del covid-19 hay que hacer muchas cosas, algunas de alto nivel como las que ya ha propuesto el Secretario General de las Naciones Unidas António Guterres; un alto el fuego mundial de todos los conflictos, el apoyo de las entidades financieras a sus clientes para garantizar los suministros, las respuestas fiscales y monetarias para que las personas más vulnerables y sobre todo la gran oportunidad de aprovechar la recuperación para garantizar la sostenibilidad.
Evitar la posguerra del covid-19 es una labor de los medios de comunicación ya que en la comunicación está el oxígeno que nos alimenta, si comunicamos violencia, odio, desesperación entrará en nuestros cuerpos y responderemos con agresividad, pero si comunicamos la solidaridad, la filantropía, la comprensión, la cosa cambiará, por ejemplo la de un sacerdote italiano que falleció al donar su respirador a un paciente más joven, esto llega al corazón de las personas y nos hace mejorar.
Pero la acción más importante para evitar la posguerra del covid 19 está en cada uno de nosotros, en los que podemos hacer y en nuestra posibilidad de dar, ya que todos podemos hacer cosas más grandes o más pequeñas, pero es la suma de ellas lo importante. Tenemos un periodo todavía de confinamiento y buenas herramientas; internet, e-mail, WhatsApp, papel, bolígrafo y en muchos casos la compañía de la familia, los amigos con los que convivimos durante el confinamiento... Pongamos en marcha nuestra creatividad, anotemos nuestras ideas, planifiquemos su realización, ilusionémonos con su puesta en marcha, recuperemos nuestra libertad desprendiéndonos de lo innecesario y apostemos por hacer un mundo mejor.