La culpa fue del cha cha cha

Carlos Arellano Lopez|

Actualizado el 21/03/2020 a las 17:41

Parece que hay unanimidad en nuestros representantes en decir que no es momento de buscar responsabilidades. Yo no lo tengo muy claro, pues para superar esta pandemia es importante que quien tome las decisiones sea competente para ello. Y no se trata de sacar réditos políticos. Las elecciones ya pasaron. Se trata de que nuestros partidos políticos estén a la altura. Sí, esos partidos en los que confiamos que coloquen en sus listas electorales sus miembros más preparados en los puestos más altos, no olvidemos que se trata de listas cerradas. Esos partidos que una vez concluidas las elecciones saben interpretar el mandato de la ciudadanía y pactan entre ellos, legítimamente, los puestos de responsabilidad. Pues todo eso tiene una contraprestación y es que se asuma la responsabilidad y que ante actuaciones ineficaces de sus cargos los sustituyan por otras personas en principio más competentes. Y no hablamos de monarquía versus república, ni de fronteras, ni de banderas, ni de idiomas, ni de memoria histórica,…, hablamos de una situación de alarma que se está llevando por delante la vida de personas, que nos impide visitar a nuestros padres, que nos limita la libre circulación y que nos llevará a una de las mayores crisis económicas que, por supuesto, tendremos que pagar entre los de siempre. Como es posible que nadie del Gobierno haya dimitido cuando un alto dirigente del partido de Gobierno a finales de febrero (con la que estaba cayendo en otros países) manifestará públicamente que los medios de comunicación eran unos alarmistas, total por una simple gripe. Cómo es posible que no se haya cesado a nadie cuando pocos días antes del confinamiento de todo el país, cargos del Gobierno alentaran a participar en macromanifestaciones a las que también acudieron eso sí, algunos con guantes por si acaso. Cómo es posible que nadie del Gobierno se haya marchado cuando intentaban tranquilizarnos con eso de que el virus sólo afectaba a ancianos, ¡nuestros padres y abuelos!, y no fueron capaces de implantar medidas especiales en los asilos. Claro, ahora que no seamos irresponsables, que nos pongamos mascarillas que no tenemos y, si las tenemos, que las donemos a los hospitales que no tienen los medios que tenían que tener. Espero que no piensen que los ciudadanos debemos contentarnos con simples caceroladas y ruedas de prensas diarias para decirnos que nos lavemos las manos. Por dignidad y responsabilidad, cambien a todas esas personas y no abusen de la Democracia. Juntos lo conseguiremos.

C. Arellano

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