Brema orgásmica: de cómo el marxismo nos persigue hasta la cama

María Gay-Pobes Vitoria|

Publicado el 24/01/2020 a las 21:18

Debo agradecer a la doctora Damonti la posibilidad que me ha brindado para reflexionar sobre mis emociones para tratar de entender la desagradable sensación que me produjo saber de su charla “Brecha orgásmica: de cómo el patriarcado nos persigue hasta en la cama”. No era lo explícito del tema sexual lo que generaba mi desagrado. Me parece normal en una relación de pareja que hombre y mujer disfruten de ese momento de unión íntimo y personal. No cabe duda de que quien quiere mantener una relación sana y estable, debe preocuparse e informarse sobre todo aquello que pueda beneficiar la relación placentera de la pareja y una charla puede ser un medio de información muy adecuado. Era otra cosa. Otra sensación que, últimamente, me acompaña demasiado a menudo cuando se trata el tema de la igualdad. La sensación de que me están colando algo más.Pero ha sido el sugerente título de la charla programada y suspendida en la Casa de las Mujeres, el que me ha dado luz y me ha permitido entender la razón de mi rechazo. La brecha y el patriarcado son constantes que últimamente aparecen en cualquier fórmula social. Pero ahora afectaba ¡a mi cama!. ¡Lo más íntimo de mi hogar! -en el baño de casa, a veces, hay estupendos encuentros multitudinarios entre cepillos de dientes y secadores de pelo-.De repente, me visualice en mi cuarto, con mi marido, en un momento de precioso encuentro íntimo, ¡supervisada por un comité de expertas! Empeñadas en que tomara conciencia de lo injusto de mi situación y mi merecida satisfacción, dirigían el acto, controlando su duración y el empeño de mi marido para que yo alcanzara el culmen del gozo marital!. Y entre todas ellas, descubría a Carlos Marx. ¡La lucha de clases se pretendía colar en mi cama y con él, la maquinaria del régimen!. ¡Esa era la razón de mi desasosiego!. Un desasosiego totalmente fundamentado, a la vista del nivel de intrusión que ya se ha alcanzado en el ámbito de la legítima patria potestad y la libertad de educación. No veo por qué no va a ocurrir lo mismo en mi relación de pareja. Al igual que hay quien entiende que no soy capaz de educar a mi parentela con criterios de igualdad y, por eso, debe ser el sistema antipatriarcal el que lo haga, pueden también juzgar que no soy capaz de meter a mi pareja en vereda y exigirle que me dé el gusto que me merezco. Así que, las expertas garantizaran, por mi bien, que practico el sexo como Dios manda. Digo, como Marx manda. No es una frivolidad. Apuntes de este tipo se dan ya en la sanidad pública navarra a través de la protocolización de la educación sexual que se da a las pacientes.Por esto agradezco al Alcalde de Pamplona que haya reconducido la situación y que no haya normalizado y considerado políticamente neutra una charla con semejante contenido ideológico. Lo sé, el comité de expertas dirá que soy de la ultraderecha. Empiezo a pensar que esto es sinónimo de sensatez.

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