Misiva a Isis, mi musa tinerfeña (2)

Ángel Sáez García|

Actualizado el 20/01/2020 a las 12:46

Dilecta Isis: Entonces te sentiste (fue atinada y feliz tu intuición) tres cuartos de lo mismo, o sea, como lo que, sin duda, eres para este menda, su actual musa literaria. Luego (cuando termine de dar cumplida respuesta a tu correo) releeré lo que andaba trenzando, lo coronaré y te lo mandaré (lo publicaré mañana, seguramente). Hablo de Arbeitz (a ella le leí la primera versión que escribí en el Puerto de ese texto y le di una copia de la décima que le urdí, barruntando la causa o el porqué le ocurría lo que demostraba su cara, verdadero espejo del alma, como asegura el dicho castellano), sí. Lamento sobremanera la pérdida de su hermano (esa fue, precisamente, la razón por la que empecé a agavillar ora versos, ora prosas) y la ruptura sentimental. Dale un beso casto de mi parte y ánimos. No dejes de darle ánimos nunca. Me llamó la atención que sonriera tan poco. Se le enciende la mirada (como lo propio te acaece a ti) cuando lo hace. Recuerdo cuando, sin querer, se le cayó el delantal en el bar, porque, a renglón seguido, ella se rio a carcajada tendida y yo me reí a mandíbula batiente. Contesta cuando puedas, entonces. Yo solo puedo hacerlo cuando está abierta la biblioteca (y están en ella quienes me conceden crédito, María Ángeles o Pilar, pues solo se pueden usar los ordenadores una hora al día). Buen y nuevo oficio te has buscado, divertido, pues, barriendo, vas riendo, aunque sudes. Hay quien/es no cree/n en la inspiración, pero, en el supuesto de que exista, que le coja a una/o trabajando, dice/n. El talento es trabajo, trabajo y trabajo. Un 99 % de sudor, trabajo o transpiración, y un 1% de inspiración. Pero hay musas y musas (también es cierto). Una hora contigo, por ejemplo, es un mes (o un año) con otras. Me encanta leerte (aunque cuanto trences o urdas sea más conciso y escueto). Acaso sea cierto lo que he soñado (algunos sueños son proféticos) y un día empecemos a escribir juntos y ya no paremos hasta que nos venga a visitar fatal y letalmente la parca. El buen día una/o lo trae o debe traerlo de casa. Hay que hacer el esfuerzo de sonreír, sobre todo, quienes trabajan de cara al público. Otro abrazo (me encanta abrazarte; espero especializarme en ese menester y llegar a hacerlo con sumo arte) de las mismas o parecidas características. Y besos para Marimar. Sigue prendado de tu arrolladora persona(lidad) quien es fiel y leal con las mujeres que lo mejoran,

Ángel Sáez García

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