La paella nacional
Publicado el 31/12/2019 a las 07:38
Si hay y habido en esta nación un plato más conocido completo y socorrido, esta es la paella. La salvadora de pobres y oprimidos recurrente en todos los domicilios (sobre todo los domingos).
Si nos dijeran de abrir ahora un nuevo restaurante llamado “España” que hiciese una gran paella con tanto ingrediente como cocineros y gobiernos ha habido (sin contar el actual) podríamos hacer una paella casi universal. Después de casi cuarenta años de plato único (sobre todo los domingos) y de cocina y cocinero de régimen nacional, hemos pasado a comer y degustar toda clase de menús -incluido el ir a votar. Primero con la nueva apertura fue cambiar la cocina y el cocinero, después el sistema y forma de cocinar -en democracia, como es natural - Y por último el personal o chef, como ahora gusta llamar. Una vez ampliada la cocina y de pasar de la paella como plato único a toda clase de menús en plan internacional, hubo que contratar a siete afamados cocineros de entre el orbe nacional.
Los primeros en ofrecerse fueron los vascos, ¡cómo no!, por aquello de su fama y prestigio internacional. Quedando al final elegidos dos catalanes, un gallego y cuatro más aunque entre salseros y pucheros fue alguno más…
Lo que pronto se vio y no tardó en llegar fue lo del personal, demasiados para un “restaurán”.
Así que con el tiempo entre tantos cocineros, asesores, interventores, sindicatos y mentecatos a degustar o “chupar” los gastos fueron en aumento y el presupuesto no dio para más. ¿Qué ha pasado desde entonces? ¿El arroz salió muy caro? ¿Ingredientes en mal estado?
Sea como fuere este restaurante ya no es el mismo y todo ha ido a mal.
El caso es que antes se podía comer paella, pollo o marisco (aunque solo fuera los domingos) y ahora ya no es igual.
Y me pregunto, ¿cómo y cuánto va a aguantar este restaurante llamado “España” sirviendo tantos menús y tanto platos para estos “señores” que ni trabajan ni cocinan, y viven como marajás?
Esto ya no es solo una paella, esto es una sangría. De forma que de seguir así no va a haber gobierno que lo resista, cuerpo que lo soporte, ni Dios que lo aguante. Así que una de dos, o comemos paella todos, sea pollo o marisco (aunque sea el fin de semana) o se cierra el restaurante.
Feliz año nuevo.