¿La Bardena sigue siendo nuestra?
Publicado el 31/12/2019 a las 07:35
Recientemente, hemos podido ver que se ha presentado un borrador de regulación de usos en Bardenas. La dirección de Bardenas pretende, al amparo de las ordenanzas de 1998, regular ciertos aprovechamientos y derechos que en su día por falta de ellos no quedaron recogidos por inexistentes. Al margen de algunos inexistentes como el turístico, la cesión de Bardenas nunca tuvo la esencia, ni finalidad, de ser para los foráneos, si no para sus congozantes. También, se pretenden restringir, no regular, los usos tradicionales sobre los cuales los congozantes son soberanos. Bien, esta nueva escalada de dominio interno focalizando sobre un ente, la potestad de juicio y mando ofertando un marco nuevo sancionador, es de un peligro que no se puede aceptar.
Hay un error gravísimo en el fondo pero en la forma también. La regulación de ciertos aprovechamientos y parámetros para la conservación al alza de Bardenas no están mal y son necesarias. Otra cosa es la muy diferente vara de medir de la actualidad que dirige Bardenas: pide silencio cuando hay un campo de tiro, pide regulación, cuando quiere recaudación pide restricción, bajo un marco sancionador por uso y disfrute legítimo. Esta propuesta de regulación de usos en Bardenas no tiene sentido ni legal, ni social, sin una determinación clara del uso “congozante”.Creo que dejar la puerta abierta a regulaciones de cualquier tipo, incluidas las restricciones bajo el amparo de que en última instancia el presidente será soberano, me parecen fuera del consenso del equipo de gobierno ya que la permanente es la que debe valorar y, en su caso, actuar de oficio frente a los usos tradicionales (como en ganadería, ¿o qué diferencia hay con los otros?).
El derecho de congoce debería ser reclamado por aquellos que quieran hacer uso de Bardenas y, desde luego, no deberían ser alcanzados de la misma manera por el marco regulador - ¿qué diferencia a un congozante de uno que no lo es?-. La permanente está legitimada para evaluar usos tradicionales como mandan las ordenanzas. Esta junta permanente actualmente dirigida por la mayoría muchas veces, de miembros del mismo partido, hacen que la esencia de Bardenas se pierda. La permanente podría estar compuesta por dos agricultores, dos ganaderos y dos cazadores para mantener a salvo los recursos tradicionales y trabajar en pro de ellos. Según qué regulaciones, no pueden ser iguales para un congozante que para uno que no lo es. Los diferentes congozes se podrían repartir con tarjetas acreditativas de agricultura, ganadería, turismo, caza y pesca, fiemo y piedra, una de cada color. Una vez que tengamos nuestro distintivo de congozantes, podremos asumir un marco de regulación destinado a mantener y crecer en nuestros aprovechamientos naturales, no así en los nuevos, que deberían ser considerados como accésit en el mejor de los casos. ¿Quieren los congozantes expansiones de negocios que no tengan relación con los usos tradicionales o entradas de turistas en Bardenas? ¿Queremos los congozantes perder y no defender nuestro derecho al autogobierno al margen del Gobierno de Navarra? ¿Queremos perder la identidad pasada de Bardenas en pro de una modernización que nos haga perder nuestros primitivos y legítimos derechos? Las lagunas legales acerca de los derechos y congozes nos llevan irremediablemente a que un juez dictamine de una vez cuáles son y en qué grado. (…) Esperemos que esta no salga adelante y se cambie de hoja de ruta reconociendo en primer lugar, quién tiene derecho o quiere ejercitar ese congoce y que el órgano de dirección lo reconozca como tal, alejándolo de un régimen sancionador que ni los políticos tienen.