Solsticio sagrado
Publicado el 29/12/2019 a las 08:36
Nuestros lejanos antepasados eran sabiamente conscientes de que la noche del próximo treinta y uno era especialmente sagrada y de que en ella se acababa de decidir el destino de la madre tierra para el año entrante. Se pasaban por eso día y noche ofreciendo sacrificios al padre Sol y suplicándole se mostrase benigno y siguiera asomando por el horizonte y calentándoles a ellos mismos y a la divina madre. Pero se fue perdiendo la fe en aquellas creencias y ritos venerables y hemos acabado maltratando y dañando a la madre con el consumismo irresponsable, con los plásticos y con el CO2. Y para colmo la noche del treinta y uno se dedica sacrílegamente a la borrachera y al desenfreno. El sacerdote encargado de los sacrificios asegura que el padre Sol está muy irritado, que el día de la ira es inminente y que va a achicharrarnos.
Afortunadamente no está todo perdido. Hay reacción. Hemos visto en Madrid recientemente que hay muchos dispuestos a que las cosas cambien, y se prevén iniciativas interesantes para el próximo treinta y uno. La joven profetisa Greta ha anunciado que pasará el día y la noche del solsticio ayunando y suplicando al divino astro, y que a la medianoche arrojará su ropa sobrante, su osito de peluche y su móvil a una hoguera como expresión de rechazo al consumismo acumulador de bienes, a la vaciedad y a la palabrería necia, a las “fake news” y al entontecimiento ideológico de las masas. Y no será solo ella. Miles y miles de niños y jóvenes conversos de todo el mundo le van a imitar y nos están enseñando a los mayores el buen camino. Nos han llamado a que esa noche demos fuego a esos repugnantes artefactos que vomitan CO2 y arruinan la salud de nuestra buena madre, a nuestros coches. Será un fuego purificador. Y no se crea que somos solo gente insignificante los de nuevo iluminados por la antigua fe. También hay ilustres, ricos y poderosos que la han recuperado y están dispuestos a hacer cosas grandes. El converso Javier Bardem por ejemplo va a llevar al desguace su avión privado y el todoterreno Lincoln Navigator, el más contaminante del mundo que gasta 17 litros de gasolina en 100 km; y va a donar su mansión de lujo de Hollywood para que pase a ser hogar de los sin techo. Y otros muchos ricachones progresistas van a hacer cosas parecidas. En cuanto al mundo político, no hace falta ir lejos para encontrar ejemplos admirables: el presidente Sánchez, siempre dispuesto a convertirse a lo que haga falta, quemará también en otro gesto purificador un Falcon (viejo y estropeado) en los jardines de la Moncloa. La quema será televisada en directo. Y como nuestro querido Viejo Reino no debía quedar al margen, la mucheumbre de consejeros del Gobierno con sus directores generales, asesores, cuñados, esposos y demás colocados a dedo formarán círculos concéntricos cogidos de la mano en torno a un enorme eguzkilore instalado sobre el pavimento de la Plaza del Castillo y darán vueltas al rededor de él durante la noche implorando la acción protectora de la planta mágica, dirigidos por la presidenta. En fin, que podemos no sólo desear que 2020 sea un feliz año, sino estar convencidos de que va a serlo.
Rafael Berro Úriz