Experimentando cambios
Publicado el 29/12/2019 a las 08:35
En la continua búsqueda de nuestra forma, aquella que nos haga encajar en el grupo, a veces sufrimos de colapsos emocionales que nos hacen variar de forma y manera, que ya no encontramos nuestro espacio, en este tablero de la vida. El objetivo de que todas las piezas de nuestro alrededor encajen formando la estructura perfecta es deseado por todos ya que de esta manera el ser puede llegar a sentirse pleno o incluso feliz. Los tiempos que corren no son buenos para buscar y encajar en nuestro espacio, ya que nos volvemos vulnerables debido a la gran cantidad de hechos e información que nos llega diariamente. Un estudio reciente detalla cómo las personas que procesan gran cantidad de información diaria activan una parte de cerebro muy superior que las que no; sin embargo, ese alud de estados y noticias de diferentes formas y sentidos tiene efectos secundarios. Los cambios de carácter, el estado de ansiedad permanente porque no estamos de acuerdo con parte de lo que recibimos son reflejo del exceso de información. En los tiempos venideros debemos ser más calmados, pensando que con el tiempo las personas se darán cuenta de sus actos y que todos estamos preparados para cambiar. La sociedad actual está compuesta por un gran contenido de algo imprescindible, “humanidad” dispersada y contenida en nuestros propios actos. El convencimiento de que algo mejor está por venir es parte de lo que nos hace ser fuertes y mirar al futuro con optimismo. Nuestra familia, nuestros proyectos, todo lo que nos rodea está lleno de algo llamado “esperanza”. La confianza en no deformarnos para mantener el encaje en el grupo y que nuestras aportaciones colaboren en la sociedad actual es algo esencial. Caminamos hacia un futuro incierto, lleno de cambios físicos y de hegemonía global también donde los más jóvenes deberán asumir y entender cuál es su forma para encajar en ese tablero. Quizás ir más despacio es más seguro dando tiempo a que las piezas vuelvan a su posición para encajar de nuevo. (...) Podemos utilizar el espíritu navideño para practicar, para dejarnos llevar, y experimentar algún tipo de cambio. Si lo conseguimos, será bueno para nosotros y los nuestros.
Ángel Moracho Jiménez