Saber un poco más

Francisco José Eguía Astibia|

Publicado el 26/11/2019 a las 08:09

Leo con mucho interés una carta de Agnese Dotto, profesora de italiano y castellano sobre los métodos que se usan hoy y los considera poco pedagógicos. Soy profesor, maestro, que ya no ejerce al menos en las aulas, pero sí todo lo que puedo en la prensa. Dice Dotto que “es común hoy en día ver docentes que se apoyan en juegos y justifican dicha elección por la libertad del alumno (o alumna) incluso con la emoción que debe transmitirles una clase”. “Llevo meses preguntándome a dónde nos llevará esta vuelta al método Montessori de hace unas décadas”, ¿qué ventaja nos proporciona el aprendizaje divertido? Un feo anglicismo expresa esta metodología, pero que ya existía hace 65 años porque a todos nos daban bolitas de anís si respondíamos bien, competíamos con los demás para ganarnos el paseo de émulos por la vuelta del Castillo. Las aulas estaban formadas por dos hileras de pupitres dobles que recibían el nombre de Campo Romano y Campo Cartaginés. Cada uno de los alumnos de uno de los campos tenía un émulo en el otro campo. Esto ocurría, al menos, en la enseñanza privada. No le ve ninguna ventaja a este procedimiento, es sabido que el aprendizaje de un idioma debe basarse en un primer enfoque gramatical, de hecho sin saber manejar las estructuras sintácticas de una lengua nadie puede subir a los niveles más altos. La gramática procede del latín y ahí está una gran carencia de la enseñanza actual no se da ni un sólo curso de latín o griego, esenciales para todo el saber de periodistas, abogados, con su Derecho Romano, científicos como Linneo y su Systema naturae para la clasificación de la Biología y el libro Los Elementos de Euclides o El Ars Amandi de Ovidio. Sabemos que en la carrera de periodismo han puesto una asignatura de gramática, ¿por qué será?


Dice que “si nuestros aprendices son adultos el tratamiento lúdico no les gustará, mejor que lean una buena novela (hasta las novelas intercambiables de Marcial Lafuente Estefanía y La Codorniz enseñaban) un artículo de prensa o una emisión de un debate. Hay un político importante que habla como los ángeles... Por último, la norma de adquirir un manual de Lengua (gran Lázaro Carreter) o de una gramática (Luis Vives) está siendo ninguneada por muchos enseñantes. Argumenta que el manual es su tesis. Presentarse en un aula con una gramática no es una vuelta al tradicionalismo, ni un desprecio al maestro. Yo me pregunto, ¿es que los que estudiamos así somos lerdos? No señores, muchos somos el faro de esta sociedad. A mí me dijo un profe que a partir de los 40 no se podía “improve your english” y aquí estoy “75 years old” dale que te pego, veo “movies” en versión original y hablo en inglés con una soltura del diablo. Y me moriré sabiendo cada día un poco más.

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